
La Habana amaneció este domingo con más del 80% de la ciudad sin servicio eléctrico, luego de que un nuevo apagón masivo dejara a Cuba completamente a oscuras desde la tarde del sábado 21 de marzo.
La Empresa Eléctrica de La Habana informó que a las 10:11 a.m. solo se habían restablecido 12 subestaciones y 52 circuitos de distribución, lo que solo alcanza para beneficiar a 157.383 clientes. La cifra representa apenas el 18% de la demanda en la capital.
Según la nota oficial, la recuperación avanza de forma gradual y prioriza hospitales y otros servicios esenciales en lugar del sector residencial.
La nueva desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional ocurrió a las 6:32 p.m. del sábado, según reportó la Unión Eléctrica de Cuba. La entidad atribuyó la caída a una falla en la Unidad No. 6 de la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey.
La salida de la máquina provocó un evento de baja frecuencia con un efecto en cascada sobre todas las centrales que estaban en línea y actuaron las protecciones para la desconexión masiva.
El fallo ocurrió pocos días después de un episodio similar el 16 de marzo, lo que vuelve a exponer la extrema fragilidad de la infraestructura energética del país. En el último año y medio han existido siete apagones masivos en todo el país.
Tras la avería, las autoridades activaron el protocolo de restauración mediante microsistemas y microislas para sostener únicamente servicios vitales.
De acuerdo con la información oficial, en ese esquema se priorizó el suministro a hospitales, acueductos y otros centros considerados estratégicos.
En La Habana, la empresa eléctrica reportó que 24 hospitales ya habían sido energizados, junto con un sistema fundamental de acueducto, mientras el resto de la población seguía a la espera de una respuesta más amplia.
La situación del SEN seguía siendo crítica durante la mañana. Funcionaban dos microsistemas con mayor solidez: uno en occidente, con Energás Boca de Jaruco, y otro en la zona central, con Energás Varadero, Céspedes 3 y la hidroeléctrica de Hanabanilla.
Además, estaba en proceso el arranque de la unidad 1 de Santa Cruz del Norte y luego se procedería con el bloque 4 de la CTE Céspedes. También se preveía energizar la termoeléctrica Antonio Guiteras para iniciar su puesta en marcha.
Fuera de la capital, el panorama era incluso más limitado. En Pinar del Río, Artemisa y en el tramo que va desde Sancti Spíritus hasta Guantánamo solo permanecían activas pequeñas islas de generación destinadas a sostener hospitales y el abasto de agua.
La lentitud del restablecimiento provocó una nueva ola de malestar en redes sociales, donde numerosos habaneros denunciaron que seguían sin electricidad incluso desde horas antes de la caída general.
En municipios como Guanabacoa, Santos Suárez, Marianao y La Lisa, los comentarios coincidían en un patrón: barrios enteros aseguraban estar entre los últimos de la lista, mientras crece la percepción de abandono y desigualdad en medio de la crisis energética.
Varios usuarios cuestionaron la versión oficial y expresaron frustración por la repetición de los colapsos. “Dos veces en la misma semana, ya esto no tiene nombre”, escribió una internauta.
Otros ironizaron sobre la precariedad del sistema y lamentaron que, tras más de 12 horas, las autoridades solo hubieran podido devolver el servicio a una porción reducida de la capital. La sensación dominante entre los comentarios es de agotamiento, impotencia y desconfianza ante anuncios que muchos consideran insuficientes.
Las quejas no se limitaron a la falta de corriente. Varios ciudadanos denunciaron también problemas con el agua, un servicio que depende directamente de la estabilidad eléctrica. Una residente reclamó que en su zona llevaban seis días sin recibir agua, mientras otros reprocharon que el policlínico de su localidad estuviera prácticamente abandonado.