
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que el sábado 21 de marzo a las 6:32 p.m. volvió a ocurrir una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. El nuevo apagón masivo que dejó a todo el país a oscuras, vuelve a exponer la fragilidad de la infraestructura energética luego de que a inicio de semana ocurriera un evento similar.
El escueto aviso oficial de la UNE solo confirmó la caída general del sistema y aseguró que se continuaría informando. Sin embargo, no precisó las causas del fallo ni ofreció detalles sobre el alcance de la avería o el tiempo estimado para la recuperación del servicio.
La reacción ciudadana fue inmediata. Decenas de cubanos expresaron hartazgo, incredulidad y molestia ante un episodio que muchos consideran previsible. “Ya esto es costumbre”, escribió una usuaria. Otros reclamaron explicaciones y cuestionaron la falta de transparencia oficial.
Entre los mensajes publicados predominó la frustración por el deterioro de las condiciones de vida. Algunos internautas advirtieron que el colapso eléctrico agrava también la crisis del agua, ya reportada en varias zonas del país.
Otros comentarios vincularon el nuevo apagón con la incapacidad del gobierno para estabilizar el sistema. Hubo incluso llamados directos a que las autoridades renuncien o cedan el control ante el agravamiento del desastre.
La ausencia de una explicación clara alimentó aún más el malestar. Varios usuarios recordaron que tampoco se aclararon las causas de la caída anterior (16 de marzo), lo que refuerza la desconfianza pública.
El suceso del sábado 21 de marzo es el séptimo colapso en apenas año y medio, el segundo en menos de una semana.
El 13 de marzo el dictador Miguel Díaz-Canel admitió que las reservas de combustible en Cuba están cerca de agotarse. Según explicó, la falta de suministros desde el extranjero durante más de tres meses ha reducido al mínimo la capacidad del país para sostener la generación eléctrica.
La escasez ha provocado apagones prolongados, con cortes que en algunos territorios superan las 30 horas continuas. La situación afecta tanto a La Habana como al resto de las provincias y ha obligado a producir electricidad de forma parcial con crudo nacional y energías renovables, aunque ese esfuerzo no cubre la demanda.
El deterioro del sistema eléctrico también golpea sectores básicos. Los apagones han frenado el bombeo de agua en varias regiones, interrumpido comunicaciones por fallas en radiobases y afectado el transporte, la salud, la educación y otros servicios públicos. Aunque el gobierno ha intentado compensar con generación fotovoltaica, el sistema sigue siendo inestable y vulnerable a nuevas desconexiones masivas.
Durante su intervención, Díaz-Canel culpó a Estados Unidos por la crisis pues amenaza con sancionar a los países que suministren petróleo a Cuba.
Sería preciso instalar placa solar en aeropuerto.