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Michel Torres Corona y el miedo a quedarse solo

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Michel Torres Corona y el miedo a quedarse solo

La nueva y última migración masiva de cubanos, vía Nicaragua, ha revivido aquella frase tan emblemática: «El último que apague el Morro»

Michel E. Torres Corona

Su temor a quedarse solo, le hizo confesar su miedo: Apagar el Morro. “¡Vamos chicos! La cosa está mala, pero de seguro va a mejorar.” (Captura de pantalla © Con Filo – YouTube)

Michel Enrique Torres Corona vende la idea —a los ingenuos que quieran comprarla— de que a Cuba se le puede aplicar el precepto martiano: “El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.

Sería bueno preguntarle al hijo de Kiki Corona, que con desfachatez miente en la televisión nacional, ¿dónde y cómo viven los hijos de Raúl, Fidel, el Che y tantos otros militares y dirigentes? Algunos ni residen en Cuba y si amparados por el dinero de sus padres, que han robado al pueblo durante más de seis décadas, dejaron de ser buenos hombres por entender de que aquello no lo arregla nadie.

La nueva y última migración masiva de cubanos, vía Nicaragua, ha hecho suya aquella frase de que “El último que apague el Morro”, y ha despertado algunas preocupaciones dentro de ciertos sectores cubanos. Torres Corona no es la excepción. Su temor a quedarse solo le llevó a confesar el mayor de sus miedos: tener que ser él quien apague la luz del Morro.

Ha visto cómo sus colegas Yunior Smith, Yailen Insua Alarcón, Frank Abel Gómez Bernal, Raúl Almeida y recientemente Maray Suárez partieron sin mirar atrás. Y no son los únicos. EEUU cada día alberga más cubanos, entre ellos, los que antes de pisar esa tierra la criticaban férreamente en defensa de la dictadura castrista.

Si en algo tiene razón, es en que una minoría no abandonará la Isla. Al final, siempre se quedará algún Juan de los Muertos, obstinado y enajenado por el sistema.

Juntos se aferrarán al suelo, no porque Juan simpatice con el gobierno, sino porque vivió durante años dentro de una realidad tergiversada por periodistas como Torres Corona, que culpan de todo a los EEUU y predicen un futuro mejor que jamás ha llegado, porque ni ellos mismos se creen sus palabras, pero les sirve repetirlas hasta el cansancio para mantener sus posiciones privilegiadas en la Cuba “socialista”.

Juan es un luchador, un verdadero sobreviviente de Angola, del Mariel, del Período Especial, de la Batalla de Ideas, del Reordenamiento y “de la cosa esa que vino después”. Juan aún sigue esperando que aquello mejore.

También quedarán quienes no paran de soñar con abandonar su tierra, sin nada más que ofrecer que miseria y represión, pero para emigrar es necesario dinero, y quien no tiene un “padrino” y ha trabajado siempre para el Estado, no ha podido ni podrá contar con un capital para conocer un lugar mejor.

Actor Alexis Díaz de Villegas en Juan de los Muertos

Juan es un luchador, un verdadero sobreviviente de Angola, del Mariel, del Período Especial y del Reordenamiento que sigue esperando que aquello mejore, no porque simpatice con el gobierno, sino por ser víctima de periodistas como Torres Corona. (Captura de pantalla © Juan de los Muertos – Película)

Desde un inicio el sistema no funcionaba

En 1964, el revolucionario y aventurero Ernesto Guevara concedió una entrevista a la periodista Lisa Howard. Esta, con astucia, se enfrentó a la arrogancia y el ego de un guerrillero que, durante toda la entrevista, se dedicó exclusivamente a evadir las preguntas directas de la corresponsal de la cadena ABC.

Una de las preguntas finales de Howard representó un ataque directo al corazón de la entonces naciente Revolución, que por aquel entonces apenas llevaba cinco años en el poder.

Ernesto Guevara le concedió una entrevista a la periodista Lisa Howard

En 1964, Ernesto Guevara le concedió una entrevista a la periodista Lisa Howard. (Captura de pantalla © La pupila asombrada – YouTube)

Lisa Howard: Comandante Guevara, desde el triunfo de la Revolución, la economía cubana, según todas las informaciones, se ha deteriorado seriamente en todos los sectores. La producción industrial, la producción agrícola y la zafra azucarera, que el año pasado cayó a tres millones y medio de toneladas. ¿Cómo explica esta regresión económica?

La respuesta de Guevara fue una verdadera escaramuza guerrillera.

Ernesto Guevara: Bueno, de nuevo la pregunta es una afirmación, así que lo primero que hay que hacer es refutar la afirmación para luego contestar la pregunta. Usted dice que todos los aspectos de la economía cubana se han deteriorado en el curso de la Revolución, y yo le digo que se equivoca…

Y continuó citando media docena de números y estadísticas, que en la práctica jamás se llegaron a cumplir, ni convirtieron a Cuba en la potencia industrial que tanto cacareó el entonces ministro.

A casi 60 años del encuentro, todavía quedan periodistas oficialistas como Michel E. Torres Corona, que defienden, con dos estribillos musicales y una frase martiana, un sistema fallido que entre delirios continúa prometiendo un futuro mejor que no acaba de llegar.

Cuba no puede comercializar con EEUU, pero sí puede hacerlo con el resto del mundo

Cuba jamás podrá construir una sociedad perfecta; ningún país puede. Sin embargo, la isla tiene la capacidad de transformar su obsoleto sistema político-económico, lo cual podría resultar en una sociedad mejor, no perfecta, pero sí más funcional.

Los problemas que hoy enfrenta Torres Corona no son recientes; no surgieron en 2020, ni siquiera hace una década, sino desde el mismo triunfo de la Revolución, un hecho confirmado por la entrevista de Howard con el guerrillero argentino.

En 2019, Estados Unidos representaba aproximadamente el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, dejando el 75% restante al resto de los países. Cuba tiene la posibilidad de comerciar con China, Rusia, India, Brasil y muchos otros países, capaces de proveer a la isla de todo lo necesario y de actuar como mercados para sus productos.

Sin embargo, el problema persiste: el sistema no funciona. Se enfrentan a bajas producciones, inversiones ineficaces, escasez de servicios, empresas no rentables, barreras políticas e ideológicas, legislación obsoleta, burocratismo y, además, incumplimientos en los plazos de pago de los créditos otorgados.

En 2015, en el contexto de un acuerdo multilateral entre acreedores, España perdonó a Cuba 1.709,9 millones de euros en intereses, reduciendo la deuda principal a solo 537,3 millones de euros. Sin embargo, cinco años después, en 2020, la deuda había vuelto a aumentar, superando la cifra anterior y alcanzando los 1.970,66 millones de euros.

De la deuda total que Iberoamérica tenía con España —unos 3.086,68 millones de euros—, el régimen de La Habana representaba casi el 64%. Con los demás acreedores de Cuba, el patrón se repite, comprometiendo así el bienestar futuro prometido a las generaciones venideras.

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1 Comentario

1 Comment

  1. Indignado

    18 abril, 2022 - 11:27 AM at 11:27 AM

    Excelente articulo.

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