
Yokari Villagómez, de 23 años, narró en una emotiva entrevista con el periodista Jorge Ramos su experiencia como inmigrante en Estados Unidos y su decisión de autodeportarse.
Originaria de México, Yokari vivió en los EEUU durante 12 años tras cruzar la frontera con solo 11 años. Allí construyó una vida junto a familia y luego se casó con su esposo, un ciudadano estadounidense. Sin embargo, el sistema migratorio y su situación legal en el país terminaron forzándola a tomar una decisión dolorosa: regresar a su país de origen por voluntad propia.
Yokari vivió una vida estable en California, donde se dedicaba a sus estudios en diseño de modas. Su situación migratoria comenzó a complicarse cuando fue trasladada a un centro de detención tras acudir a una cita para obtener la residencia.
Según Villagómez, su abogado cometió un error crucial que provocó su arresto. Aunque su esposo es ciudadano estadounidense y se encontraba legalmente casada, el error de su representación legal fue lo que detonó su detención.
En la entrevista, Yokari relató cómo fue tratada durante su detención. A pesar de no tener antecedentes criminales, fue esposada y tratada como una criminal, algo que le resultó extremadamente doloroso.
“No me dieron la oportunidad de hablar con mi esposo. Fui esposada sin explicación y llevada a un centro de detención”, explicó. Durante su permanencia en los centros de detención, sufrió consecuencias físicas, como una fractura en su rostro, que no fue tratada adecuadamente por las autoridades migratorias.
Con la salud deteriorada, tanto física como emocionalmente, Yokari decidió solicitar su autodeportación. Sin embargo, las autoridades migratorias no hicieron el proceso fácil para ella. A pesar de sus esfuerzos por salir del país debido a sus condiciones médicas, enfrentó largas demoras.
Finalmente, después de semanas de frustración y agotamiento, logró que se procesara su solicitud. El 25 de junio, Yokari tomó la decisión final y fue deportada a México, un país que, aunque es su lugar de origen, le resulta ajeno por la vida que construyó en territorio estadounidense.
Durante todo el proceso, Yokari destacó el apoyo que recibió del consulado mexicano. A través de su intervención, logró agilizar su proceso de autodeportación. “Fue una ayuda invaluable, ya que las autoridades de inmigración me estaban poniendo trabas para irme. El consulado mexicano fue fundamental para que mi solicitud fuera procesada”, explicó Villagómez.
Tras ser deportada, Yokari se encuentra ahora en Rosarito, Baja California. Aunque está agradecida por recibir atención médica en su país de origen, la experiencia sigue siendo dolorosa para ella. “Es difícil aceptar que todo lo que soñé en los EEUU se quedó allá. Perdí la oportunidad de completar mi carrera, y ahora tengo que empezar de nuevo”, afirmó.
A pesar de la adversidad, Yokari se muestra esperanzada y dispuesta a seguir adelante. Acompañada de su esposo, quien también decidió mudarse a México para estar con ella, enfrenta el reto de reconstruir su vida. “Mi sueño siempre fue ser diseñadora de modas. Aunque las circunstancias han cambiado, seguiré luchando por mis sueños”, aseguró.

