
Tras ser expulsados de Estados Unidos, cuatro cubanos permanecen en Bangui, capital de la República Centroafricana, sin documentos, con movimientos restringidos y sin información clara sobre su futuro migratorio.
Omar Rodríguez, Arístides Fernández García, Yasmani Noel Moreno de Armas y Daniel Lázaro Fuente fueron enviados a África a finales de julio dentro del programa estadounidense de deportaciones a terceros países, informó EFE.
Fernández y Moreno relataron que el traslado comenzó bajo custodia de agentes migratorios. Según El País, fueron llevados en autobuses hasta un aeropuerto y embarcados por la parte trasera de un avión después de ser esposados de pies, manos y cintura.
Fernández aseguró que las restricciones eran tales que no podía rascarse la cara ni ir al baño por sí mismo. El viaje hasta Bangui duró unas 22 horas e hizo escalas en Senegal y Nigeria para dejar a otros migrantes.
Moreno sostuvo que inicialmente creyó que sería enviado a Cuba y que solo comprendió que su destino estaba en África cuando llevaba más de dos horas de vuelo. El avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional Bangui M’Poko la noche del 1 de agosto.
Sin documentos y bajo vigilancia en un hotel de Bangui
Tras llegar, los cubanos fueron trasladados al hotel Maison Confort, en Lakouanga, un barrio de la capital centroafricana. Allí continúan junto con otros deportados. Según sus testimonios, no pueden abandonar libremente el recinto y carecen de documentos que definan su situación legal en el país africano.
Los migrantes aseguran que en el lugar permanecen 36 hombres enviados desde EEUU y que ellos constituyen el único grupo latinoamericano. La comunicación con familiares y periodistas se realiza mediante un teléfono conseguido por el hondureño Brayan Sánchez, deportado en el mismo grupo.
Fernández y Moreno también dijeron haber sido llevados a un hospital tras sufrir problemas de salud. Ambos mencionaron dificultades gastrointestinales, alergias y problemas para comunicarse con médicos debido a la barrera lingüística.
Un país sin salida al mar y con altos niveles de pobreza
La República Centroafricana es un país sin litoral situado en el centro de África. Limita con Chad, Sudán, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, República del Congo y Camerún. Su capital, Bangui, está en el sur del territorio, junto al río Ubangui.
El país tiene unos 5,5 millones de habitantes. Según el Banco Mundial, su producto interno bruto fue de unos 3.070 millones de dólares en 2025 y el PIB por habitante alcanzó apenas 556 dólares.
Los últimos datos disponibles indican además que el 71,6% de la población vivía con menos de tres dólares diarios en 2021 y solo el 18,2% tenía acceso a electricidad en 2024.
A las dificultades económicas se suma una situación de seguridad que Washington considera de alto riesgo. El Departamento de Estado mantiene para República Centroafricana una alerta de nivel 4, “No viajar”, por disturbios, delincuencia, secuestros, minas terrestres, problemas sanitarios y terrorismo.
Familiares buscan ayuda en el Congreso de Estados Unidos
En Miami, Caren Cáceres, esposa de Brayan Sánchez, entregó una carta en la oficina de la representante María Elvira Salazar para pedir ayuda para su marido, los cuatro cubanos y el ecuatoriano Mauricio Alvarado. También buscan presentar el caso al representante Mario Díaz-Balart y al senador Rick Scott.
Washington alcanzó en 2026 un acuerdo con República Centroafricana para recibir ciudadanos de terceros países deportados desde EEUU. Reuters informó en junio que Bangui había aceptado incorporarse al programa, mientras organizaciones de derechos humanos han cuestionado las garantías ofrecidas a personas enviadas a países con los que no mantienen vínculos.
Los cubanos sostienen que sus procesos migratorios seguían pendientes cuando fueron trasladados. Fernández afirmó que había llegado por Arizona en 2022 y permanecía con una orden I-220A antes de ser detenido por ICE en enero de 2026.