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Miguel Ángel Rodríguez Arriera vuelve a ser denunciado como represor político en Bejucal

Miguel Ángel Rodríguez Arriera de Bejucal
Miguel Rodríguez Arriera se dio a conocer públicamente el año pasado cuando el exiliado Reinaldo Perdomo lo acusó en redes sociales de colaborar con la seguridad del Estado cubano durante un registro en su domicilio. (Foto © Facebook)

Tras una primera acusación en agosto de 2025, la figura de Miguel Ángel Rodríguez Arriera vuelve a ser denunciada a la redacción de Periódico Cubano como represor político en el municipio de Bejucal.

Liset Saló, una cubana que desde hace varios años radica en el exilio, hizo llegar a nuestro medio sus preocupaciones sobre la falta de justicia en Cuba, en relación con abusos cometidos por represores del régimen y el trato desigual hacia los ciudadanos cubanos.

Mediante un intermediario, compartió con nuestro medio varios casos que destacan la impunidad con la que operan algunos miembros del aparato represivo, como el caso de Miguel Ángel Rodríguez Arriera Corcho, quien presuntamente robó materiales y luego fue promovido a un alto cargo en el Aeropuerto Internacional José Martí, mientras otras personas eran castigadas por infracciones menores.

La mujer relata que su propio padre, en el año 1970, fue acusado injustamente de robar dos llantas de un vehículo, lo que derivó en un juicio público con altavoces en las calles y una condena que lo llevó a pasar varios meses en prisión.

Esta experiencia se vio marcada por el bochorno de ver a su padre acusado de un crimen que no cometió. Según Saló, su padre nunca recibió justicia y su sufrimiento se mantuvo vivo durante años. Su mensaje es claro: “No me importa el tiempo que haya pasado, lo sigo sufriendo”.

También menciona que los represores del pueblo de Bejucal, como Rodríguez Arriera, siguen siendo protegidos por el régimen. Ella cuestiona por qué no se les ha sancionado, mientras personas como su padre han sido condenadas injustamente. También expresa su indignación por el hecho de que algunos represores continúan ocupando altos cargos dentro del gobierno cubano, a pesar de sus actos de corrupción y abuso.

Además, Saló denuncia la hipocresía del régimen cubano, destacando la doble moral que, según ella, prevalece en el trato a los ciudadanos y los funcionarios del gobierno. “Estos vividores se esconden tras una fachada de moralidad mientras la gente sigue sufriendo”, afirma.

Miguel Rodríguez Arriera se dio a conocer públicamente el año pasado cuando el exiliado Reinaldo Perdomo lo acusó en redes sociales de colaborar con la seguridad del Estado cubano durante un registro en su domicilio.

Otros testimonios como el de Pedro Salgado también emergieron, quien relató que Rodríguez Arriera fue su vecino y le dificultó la vida al intentar apropiarse de un terreno suyo mediante abusos de poder e influencias familiares.

Por otro lado, Roberto Chaviano Cabrera describió a Miguel Rodríguez Arriera, conocido como “Miguelito Corcho”, como un miembro activo del régimen. Según su relato, Rodríguez Arriera fue el responsable de guiar a un grupo de represores, que incluía motos, patrulleros y oficiales a pie, hasta la esquina de su casa en la mañana del 12 de julio de 2021, donde fue detenido de manera violenta.

Chaviano detalló que, según informaciones que recibió posteriormente, Rodríguez Arriera fue quien señaló la casa de Chaviano mientras iba montado en una moto del Minint, y luego se alejó rápidamente junto con otro oficial.

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