
El músico cubano Miguel Ricote es apenas un joven de 21 años, nacido en Banes, Cuba, que viene destacando en las redes sociales por mostrar una propuesta sonora que mezcla influencias urbanas con matices de tradición caribeña.
En forma creativa y muy lejos del reparto, al que tantos cubanos de nuevas generaciones se han dedicado, Miguel muestra su habilidad en la guitarra y sus mezclas tanto en lo musical como en la edición de sus videos.
Sus publicaciones en Instagram han comenzado a viralizarse entre seguidores del género y está en la meta de llegar a los 100 mil seguidores antes de que acabe este año 2025.
El videoclip, compartido en sus redes sociales, muestra un tema dinámico con producción pulida y un estilo audiovisual que rompe con lo esperado en la industria local. Además, le da protagonismo a sus seguidores, quienes le solicitan canciones que él versiona y les complace de manera muy cálida y creativa.
Llama poderosamente la atención que, con pocos recursos (como los que puede proveer la Isla), él no se frena y, por el contrario, con gran ingenio, muestra su habilidosa forma de destacar en la música con un estilo que está conquistando a miles de usuarios en el mundo.
El material que publica, citando canciones de famosos, lo hace en un entorno sencillo —pero cargado de estilo—, mostrando su versatilidad interpretativa y un uso moderno de ritmos y melodías con presencia de percusión, sintetizadores y una voz que conjuga cadencia urbana con emotividad.
A través de sus comentarios, el artista destaca su objetivo: “hacer música que conecte nuestro sabor cubano con lo que suena hoy en el mundo”. La elección de la estética audiovisual también aporta valor: planos urbanos, grafismos limpios y una edición que acompaña el ritmo del tema.
Esta combinación ha generado reacciones positivas entre sus seguidores, que elogian su madurez artística pese a su juventud. Diversas cuentas dedicadas a la música urbana han señalado el proyecto como “una nueva voz que vale la pena observar”.
El contexto musical en el que el artista se mueve es complejo: muchos jóvenes músicos cubanos buscan salir del molde del reguetón convencional o del trap, explorando fusiones y sonidos más personales.
En ese sentido, Ricote ha optado por producir de forma independiente, gestionando su imagen, sonido y distribución digital desde Cuba, lo cual supone un reto añadido por las limitaciones técnicas y logísticas que enfrentan los creadores en el país.
Su estrategia también incluye el aprovechamiento de redes sociales y plataformas de video para lograr visibilidad sin depender de grandes sellos. Esto le permite un contacto directo con su audiencia y una mayor libertad creativa. En declaraciones recientes al compartir su video, señaló: “Lo mío es música para quien esté despierto, para quien quiera sentir y bailar, pero también para quien quiera pensar”.