
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) aclaró los rumores sobre un supuesto brote de hepatitis A en varias provincias cubanas como Matanzas, Pinar del Río y Camagüey.
La situación de histeria colectiva y reclamo popular en redes sociales llegó a tal grado que el viceministro Julio Guerra aseguró a la agencia EFE que “la situación epidemiológica en Cuba no ha variado”, aunque reconoció que el sistema sanitario enfrenta un escenario “muy complejo”.
Según la versión oficial, no hay actualmente un brote de hepatitis A incontrolable pese a la crisis energética, la falta de insumos y las limitaciones para importar medicamentos que atraviesa el sector sanitario.
Guerra afirmó que la isla “no vive una epidemia” de hepatitis A, una enfermedad que se transmite por la vía fecal-oral, el contacto directo estrecho y las malas condiciones de higiene.
De acuerdo con el alto funcionario, un equipo del Minsap trabajó directamente en Matanzas con pacientes diagnosticados y con las estructuras sanitarias locales. La presencia de brigadas ministeriales apunta a la preocupación generada por los brotes, aunque el discurso oficial insiste en que no existe un cambio sustancial en el panorama epidemiológico nacional.
Desde hace tres semanas las temperaturas en Cuba están en aumento y se estima que en el verano la situación empeore. Esta etapa siempre ha sido un periodo históricamente asociado al incremento de enfermedades como la hepatitis.
Las altas temperaturas favorecen la descomposición de los alimentos, mientras los apagones dificultan la refrigeración, el bombeo de agua y la conservación de productos perecederos. A eso se suman problemas de saneamiento, escasez de agua potable, acumulación de basura y mayor movilidad de personas durante las vacaciones.
¿Qué es la hepatitis? ¿Cuáles son sus riesgos?
La hepatitis A es una infección causada por un virus que inflama el hígado. Puede provocar fiebre, cansancio, náuseas, dolor de estómago, diarrea, falta de apetito, orina oscura y color amarillo en la piel o los ojos.
Muchas personas se recuperan en semanas o meses y no quedan con daño permanente. Sin embargo, en casos poco frecuentes puede causar insuficiencia hepática, una complicación grave que impide al hígado funcionar bien.
El riesgo de muerte es bajo, pero aumenta en adultos mayores y en personas con enfermedades del hígado u otros problemas de salud.
Cirugías detenidas, crece la lista de espera
Con relación a los servicios de salud, Guerra admitió que en las actuales condiciones de crisis energética resulta “muy difícil” reabrir la lista de espera quirúrgica sin recursos ni materiales suficientes.
Más de 96.000 pacientes aguardan una operación en Cuba, entre ellos más de 11.000 niños. La cifra de 96.387 personas en espera fue anunciada en marzo por el ministro José Ángel Portal Miranda y no ha sido actualizada desde entonces.
El viceministro sostuvo que el sistema mantiene las cirugías de urgencia, los tratamientos oncológicos y las intervenciones quirúrgicas para pacientes con cáncer, en especial menores de edad.
También aseguró que no existe lista de espera entre pacientes oncológicos ni se ha dejado de atender a personas en condición vital. Además, dijo que continúan los servicios de hemodiálisis para unos 3.000 pacientes en todo el país.
Falta de medicamentos
No obstante, reconoció que persisten las faltas de medicamentos e insumos. Explicó que las autoridades distribuyen en el territorio los productos que van llegando, pero la reducción de vuelos y embarcaciones limita la entrada de suministros.
El cuadro básico cubano incluye 651 renglones: 250 importados y 401 de producción nacional. Según el informe oficial de 2025 sobre el embargo estadounidense, esa política impide adquirir el 69 % de los medicamentos del cuadro básico.
Sin embargo, dicha explicación no elimina el deterioro visible de un sistema sanitario sometido a escasez, opacidad informativa y una gestión estatal cada vez más cuestionada por la población.

