
El Ministerio de Salud Pública (Minsap) de Cuba ha reportado un aumento alarmante en los casos de arbovirosis, especialmente en las enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, como el dengue y el chikungunya.
En la última semana, el impacto de estas enfermedades ha sido devastador, con 11 muertes adicionales al primer reporte de 33 que se había dado hace siete días. Ahora, el recuento oficial de víctimas mortales es de 44, la mayoría menores de 18 años.
El 63.6% de las muertes (28) han sido causadas por el chikungunya. Lo más preocupante es que, de las nuevas muertes por chikungunya, seis fueron menores de 18 años, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de los niños y adolescentes ante estas infecciones.
La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, destacó la urgencia de una respuesta rápida y eficiente para evitar que más menores se vean afectados por estas enfermedades. Según la funcionaria, los menores de edad continúan siendo los más perjudicados por el chikungunya y el dengue, lo que refleja no solo la propagación de los mosquitos transmisores, sino también una posible falta de medidas preventivas adecuadas en algunas regiones del país.
Aunque se han intensificado los esfuerzos en la fumigación y el control de vectores, provincias como Matanzas, La Habana, Camagüey y Pinar del Río siguen siendo las más afectadas.
Las estadísticas del Minsap revelan que en la última semana, la tasa de incidencia de dengue ha disminuido un 39.6% con respecto a la semana anterior, pero 14 provincias, 49 municipios y 59 áreas de salud aún concentran la mayoría de los casos.
En cuanto al chikungunya, la tasa de incidencia ha mostrado una disminución del 34%, pero sigue siendo un problema significativo en varias regiones. Durante esta semana, se reportaron 200 casos confirmados y 2.764 sospechosos de chikungunya, lo que refleja la continua propagación de la enfermedad.
Aunque se registraron menos muertes en la semana reciente, el hecho de que los menores de 18 años sigan siendo los más afectados subraya la necesidad urgente de reforzar las medidas preventivas y los protocolos de atención.
La fumigación y otras medidas de control de vectores siguen siendo limitadas, por lo cual los resultados son insuficientes en algunas zonas, especialmente en Camagüey y Pinar del Río, donde los índices de infestación permanecen altos. Otros territorios, como La Habana, Guantánamo, Santiago de Cuba y el municipio especial Isla de la Juventud, han mostrado un mejor desempeño en las acciones de control de vectores.
Las autoridades han insistido en la necesidad de que las familias mantengan sus hogares libres de criaderos de mosquitos, evitando la acumulación de agua en recipientes que puedan servir de refugio para las larvas. El control de los focos de mosquitos es esencial para frenar la propagación del dengue y el chikungunya.