
La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) publicó recientemente la Encuesta Nacional de Ocupación (ENO), con datos al cierre del 2024, donde se revela una situación preocupante: las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) privadas solo concentran el 4.5% del empleo no estatal.
Según el economista Pedro Monreal, los datos del propio gobierno demuestran el fracaso de la supuesta flexibilización con la apertura de Mipymes para dotarlas de un estatus superior al del trabajo por cuenta propia (TCP).
El informe de la ENO 2024 destaca que el sector no estatal de la economía cubana emplea un 31.5% de la fuerza laboral nacional. Sin embargo, la estructura de este sector es desigual, con una prevalencia de ocupaciones en el TCP que concentran casi dos tercios de la ocupación no estatal, dejando a las Mipymes con una porción mínima.
Una de las principales críticas que se hace al sistema cubano es la asimetría en las estructuras ocupacionales entre el sector estatal y el no estatal. El primero está dominado por ocupaciones gerenciales, científicas, técnicas y administrativas, mientras que el sector no estatal se caracteriza por empleos directos en servicios y producción.
1/9 Estadísticas de la reciente encuesta nacional de ocupación (ENO) 2024 indican la conveniencia de liberalizar la política de MIPYMES y de legalizar, además, empresas privadas nacionales “grandes” en Cuba (>100 empleados), pero hoy eso no es políticamente admitido pic.twitter.com/0bqcv229ug
— Pedro Monreal (@pmmonreal) July 25, 2025
Esta disparidad obedece a la política de “flexibilización” impulsada por el gobierno, que ha creado un espacio limitado para las Mipymes, relegándolas a una estructura rudimentaria y sin gran capacidad de escalabilidad.
Monreal reflexiona sobre la necesidad de liberalizar la política de Mipymes y legalizar empresas privadas grandes que puedan superar los 100 empleados. Esta es una propuesta que, aunque no es políticamente aceptada hoy en Cuba, es clave para evitar que el sector no estatal siga siendo una extensión limitada del sector estatal.
La pequeña escala de las Mipymes en Cuba no favorece la innovación ni la intensidad tecnológica. Elevar la capacidad de este sector requeriría una política diferenciada para empresas medianas y grandes, que tendrían un mayor impacto en la productividad y competitividad.
El estancamiento en el crecimiento de las Mipymes privadas está obstaculizando el desarrollo económico de Cuba. La falta de un marco institucional sólido ha llevado a que, casi cuatro años después de su legalización, las Mipymes apenas logren captar una pequeña parte del empleo no estatal.
Según Monreal, continuar con esta estructura de bifurcación entre sectores conducirá a una eficiencia subóptima, perjudicando no solo el crecimiento económico sino también la calidad de vida de los trabajadores cubanos.
Según datos del Ministerio de Economía y Planificación de Cuba (MEP), a finales de marzo de 2025, había 9.550 Mipymes privadas. Se dedican principalmente a actividades como la gastronomía y el alojamiento, la construcción, la manufactura y la producción de alimentos y bebidas.
Estas empresas también están involucradas en servicios de transporte, mantenimiento y reparación de vehículos, y en menor medida en actividades tecnológicas y de exportación.