
La ciudad de Nueva York despidió el 9 de julio a Julio Chang, mejor conocido en el mundo del transformismo como Musmé, uno de los artistas más emblemáticos y admirados de Cuba.
Con su muerte, se apaga una figura icónica del cabaret cubano y un defensor incansable de la identidad artística y la libertad en un tiempo de censura.
Chang, quien nació en La Habana, comenzó a forjar su carrera en los cabarets de Marianao y el Vedado, donde, desde temprana edad, destacó por su meticulosa construcción del personaje de Musmé, una figura emblemática del transformismo cubano.
Su talento no solo residía en su presencia escénica, sino también en su voz única, que rozaba el contratenor, capaz de emular la tesitura de una soprano femenina. A diferencia de otros artistas de su género, Musmé nunca escondió su voz original, lo que lo convirtió en una figura de referencia junto al transformista Omar Ferrán.
Pese a la censura impuesta por la ACAT en 1960, que marginó al transformismo de los cabarets oficiales cubanos, Musmé continuó su carrera en el extranjero. Primero, emigró a México y, luego, a los Estados Unidos, donde se presentó en lugares emblemáticos como el cabaret El Hipopótamo en Veracruz y el Tijuana Cat en Nueva York.
Durante su tiempo en Tijuana, grabó un vinilo único, titulado Pruébame, que se ha convertido en una joya del arte trans cubano. El LP recoge una serie de boleros y estándares estadounidenses, mostrando su estilo ecléctico y la riqueza emocional de sus presentaciones en vivo.
Rosa Marquetti, periodista y curadora, destaca en sus redes sociales que este disco es la “joya perdida del arte trans cubano”, al ser una pieza artesanal y personal que representa no solo la voz privilegiada de Musmé, sino también su lucha por la visibilidad y el reconocimiento de los artistas trans en una época de gran represión.
A lo largo de su vida, Musmé resistió las barreras impuestas por la censura y las fronteras geográficas, llevando su arte desde los cabarets de La Habana hasta los escenarios internacionales. Su legado es un símbolo de perseverancia, identidad y resistencia, tanto en la música como en la lucha por la visibilidad de la comunidad trans y queer en Cuba y más allá.
Con su fallecimiento, el mundo pierde a una de las grandes voces del transformismo cubano, pero su legado sigue vivo en su música, su arte y en la memoria de aquellos que lo conocieron y admiraron. El vinilo Pruébame se convierte ahora en un testimonio de su resistencia y su lucha por un mundo más inclusivo, dejando una huella imborrable en la historia de la cultura queer y trans cubana.