
El legendario boxeador cubano-español José Legrá murió en Madrid, España, a los 89 años tras agravarse una enfermedad grave diagnosticada recientemente, informaron fuentes de la Real Federación Española de Boxeo.
Periódico Cubano, confirmó a través del portal especializado Espabox, que el fallecimiento ocurrió alrededor de las 11:30 p. m. del martes 14 de julio en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde el antiguo campeón recibía atención médica.
“Se nos va un grande”, declaró a la agencia EFE Felipe Martínez, presidente de la Real Federación Española de Boxeo, al hablar sobre el deceso del dos veces campeón mundial y siete veces monarca europeo del peso pluma.
Legrá fue una de las figuras más reconocidas de la etapa de mayor esplendor del pugilismo profesional en España, especialmente durante las décadas de 1960 y 1970. Nacido en Baracoa, el pugilista alcanzó por primera vez el campeonato mundial del Consejo Mundial de Boxeo el 24 de julio de 1968.
En aquella ocasión derrotó por nocaut técnico en el quinto asalto al galés Howard Winstone, durante una pelea celebrada en el Coney Beach Arena de Porthcawl, Gales.
La victoria lo convirtió en el quinto campeón de peso pluma reconocido por el CMB y consolidó una carrera que ya despertaba gran interés en España. Su primer reinado terminó en enero de 1969, cuando perdió por decisión de los jueces frente al australiano Johnny Famechon en Londres.
El cubano recuperó el cinturón mundial el 16 de diciembre de 1972 al imponerse por nocaut técnico en el décimo asalto al mexicano Clemente Sánchez, en la Plaza de Toros Monumental de Monterrey. El organismo internacional lo incluye entre los pocos campeones de la división que lograron reconquistar la corona.
Su segundo periodo como monarca concluyó el 5 de mayo de 1973, cuando el brasileño Éder Jofre lo venció por decisión mayoritaria en Brasilia. De acuerdo con BoxRec, el púgil disputó 144 peleas profesionales entre 1960 y 1973, con saldo de 129 victorias, 49 de ellas por nocaut, 11 derrotas y cuatro empates.
Legrá inició su trayectoria profesional en Cuba en 1960, pero abandonó la Isla después de que el régimen de Fidel Castro eliminara el boxeo a nivel profesional. Tras pasar por México y entrenarse durante una etapa en Miami, se estableció en España, donde volvió a combatir a finales de 1963.
Obtuvo la nacionalidad española en 1966. Un año más tarde conquistó el primero de sus siete títulos europeos al derrotar por nocaut técnico al francés Yves Desmarets en Madrid.
Su rapidez, su constante desplazamiento sobre el cuadrilátero y su personalidad extrovertida le permitieron ganarse los apodos de “El Puma de Baracoa” y “El pequeño Cassius Clay”.
La comparación con Muhammad Ali también estuvo relacionada con su estilo provocador y su paso por el entorno del entrenador Angelo Dundee durante su estancia en Miami.
El excampeón reconoció en distintas entrevistas que perdió una parte importante del dinero obtenido durante su carrera debido a gastos excesivos e inversiones fallidas. En sus últimos años recibió asistencia del Fondo José Sulaimán, creado por el CMB para ayudar a antiguos boxeadores en situaciones económicas difíciles.
Pese a las dificultades, rechazaba describir su vida únicamente desde la tragedia. “La vida no me ha dado golpes, esa es la verdad. No se ha portado tan mal conmigo”, expresó en una entrevista concedida al diario AS.
Legrá residió durante sus últimos años en un centro para personas mayores de Madrid. En febrero de 2020 participó en la presentación de Arte en el cuadrilátero, biografía escrita por Benjamín Hernández. Meses después superó la COVID-19 tras permanecer hospitalizado durante 11 días.
Una fuente de Periódico Cubano en Madrid aseguró haberlo conocido y habló sobre su fama en España. “Una vez entré a una cafetería y el dueño tenía una foto de él firmada colgada en la pared”, indicó. Otro lector que convivió con el pugilista mencionó: “Era muy correcto y educado. En España era un ídolo”.