
El Centro Promotor del Humor confirmó la muerte de Orlando Manrufo, el actor y comediante que consagró cerca de tres décadas de su vida a dar vida a la célebre Mariconchi.
La noticia fue anunciada a través de un mensaje difundido en redes sociales, donde la institución lamentó la desaparición física del artista sin precisar detalles sobre la fecha, las causas ni el lugar del deceso. La pérdida enluta a los escenarios nacionales y conmueve profundamente a los espectadores que aplaudieron su talento durante generaciones.
De los barcos a los escenarios del humor
Antes de convertirse en un referente indiscutible de la comicidad en el país, Manrufo transitó por un camino singular. Durante dieciséis años ejerció como ingeniero en transporte marítimo, una profesión de la que finalmente pidió la baja en enero de 1997 tras comprobar que su verdadera vocación era hacer reír.
Sus primeros pasos en el arte se remontan a su infancia en La Víbora y su crianza en La Habana Vieja, donde ya destacaba contando chistes.
En 1988 se sumó al grupo de teatro aficionado Olga Alonso, dirigido por Humberto Rodríguez, espacio donde comenzó a matizar el teatro dramático con pinceladas de humor que marcaron el cierre de las tradicionales peñas mensuales.
El nacimiento de Mariconchi y la consagración en el teatro
El icónico personaje de la anciana deslenguada y pendenciera surgió de manera espontánea en un camerino mediante una improvisación junto a la actriz Laura de la Uz.
Tras llamar la atención del entonces director del Centro Promotor del Humor, Osvaldo Doimeadiós, Manrufo llevó un monólogo al Festival Aquelarre que le valió el máximo galardón en diciembre de 1996 con la obra *Aventuras y desventuras de Mariconchi*.
Lejos de imitar a otros exponentes del transformismo escénico, el actor concibió su creación como un sincero homenaje a grandes figuras de la escena cubana como Eloísa Álvarez Guedes y Consuelo Vidal, nutriéndose además de la cotidianidad de las vecinas de su barrio.
Un legado vivo en la memoria colectiva
La popularidad del comediante se consolidó de manera definitiva a través de la peña *La esquina de Mariconchi*, ideada junto al director artístico Ricardo Isidrón y albergada durante años en el teatro América, en la calle Galiano.
Dicho espacio sirvió como plataforma de despegue para numerosos talentos de la comedia nacional antes de trasladarse en su etapa más reciente al cine teatro Yara, donde celebró su vigésimo quinto aniversario a comienzos de 2024.
Tras conocerse la partida del artista, diversas personalidades del gremio artístico, como el humorista Luis Silva, expresaron sus condolencias y recordaron con cariño el impacto humano y profesional de quien supo ganarse el afecto eterno de Cuba.
