
El reconocido bailarín y coreógrafo cubano Rubén Rodríguez, figura emblemática de la danza contemporánea en Cuba, falleció este martes a los 68 años en La Habana, tras una larga lucha contra el cáncer de colon.
Su muerte fue confirmada al medio independiente CubaNet por una fuente cercana a la familia. Rodríguez, uno de los grandes exponentes de la danza en la Isla, deja un legado imborrable en el arte y la cultura cubana.
Asimismo, la noticia de su fallecimiento fue divulgada de manera oficial por la compañía Danza Contemporánea de Cuba en su perfil de Facebook, donde expresaron: “Ha muerto un gran artista: Rubén Rodríguez, primer bailarín de la entonces Danza Nacional de Cuba, hoy Danza Contemporánea de Cuba”.
“Grandes fueron sus aportes a la cultura cubana, desde su singular proyección escénica. Protagonizó significativas obras del repertorio. Tuvo una significativa carrera internacional. Nuestra compañía pierde a uno de sus más emblemáticos intérpretes. Ofrecemos condolencias a familiares, amigos, admiradores y compañeros de trabajo”, añadieron.
La publicación subraya el impacto de Rodríguez en el panorama de la danza contemporánea cubana y resalta su trascendencia como miembro clave de la institución.
Rubén Rodríguez fue una figura de renombre internacional en el mundo de la danza. Su carrera comenzó desde temprana edad, cuando ingresó a la Escuela Nacional de Arte (ENA) de Cuba, donde se formó como bailarín de danza contemporánea y bailes afrocubanos.
Gracias a su talento y dedicación, logró traspasar las fronteras nacionales, llevando la danza cubana a escenarios de decenas de países.
A lo largo de su carrera, se destacó por su interpretación de diversas piezas emblemáticas, entre ellas su magistral papel como Michelangelo en la obra del coreógrafo Víctor Cuéllar, y su actuación en El cruce sobre el Niágara, de Marianela Boán.
Su versatilidad y técnica lo posicionaron como uno de los principales exponentes de la danza cubana en el ámbito internacional.
En 1977, fue nombrado primer bailarín de la Danza Nacional de Cuba, un puesto que ocupó durante 13 años. Su trabajo en esta institución fue clave para el impulso y creación de la Compañía de Danza Contemporánea de Cuba, que hoy sigue siendo un pilar fundamental en la escena cultural de la isla.
En reconocimiento a su amplia trayectoria, en 1988 Rodríguez recibió la Medalla por la Cultura Nacional, uno de los máximos galardones en el ámbito artístico de Cuba.
En los últimos años de su vida, Rubén Rodríguez continuó contribuyendo a la danza cubana, desempeñándose como profesor en la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba y creando coreografías para grupos como JJ y Ópera de la Calle.
Además, impartió clases magistrales que fueron muy apreciadas por las nuevas generaciones de bailarines cubanos. En marzo de 2024, la compañía Lizt Alfonso publicó un emotivo video en su perfil de Facebook, donde se le veía enseñando a los jóvenes bailarines.
En la nota que acompañaba las imágenes, se destacaba: “Él es Rubén Rodríguez, una estrella de la danza cubana de todos los tiempos. Un orgullo poder contar con su experiencia, sabiduría y divina locura. Gracias maestro por toda tu entrega, compromiso y amor por lo que a fuerza de alma nos regalas cada día”.