
El trabajador de la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Maceo Grajales “Renté” de Santiago de Cuba, que sufrió graves quemaduras en un accidente laboral el pasado 31 de agosto, falleció una semana después, confirmaron las máximas autoridades del Partido Comunista de Cuba (PCC).
El operador de turbina Carlos Rafael López Ibarra, de solo 33 años, estaba realizando un procedimiento rutinario cuando una tubería de vapor a altas temperaturas explotó y provocó el accidente laboral.
Los hechos ocurrieron cerca de las 21:30 horas durante el proceso de arranque de la unidad No. 5 de la antigua termoeléctrica. Pese a la atención inmediata en el lugar, el hombre llegó al hospital en condición crítica, con el 89% de su cuerpo con quemaduras.
Según la nota oficial, se mantuvo consciente y colaboró con el tratamiento hasta el último momento. Beatriz Johnson Urrutia, primera secretaria del PCC en Santiago, extendió “nuestras más sinceras condolencias a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo”.
El propio presidente Miguel Díaz-Canel dijo que “me sumo al profundo pesar de autoridades y pueblo de Santiago por el fallecimiento de Carlos Rafael López Ibarra. Condolencias a familiares, compañeros y amigos”.
Especialistas señalan que el accidente podría estar relacionado con el deterioro de la Central Termoeléctrica Renté, una instalación que opera desde 1966 con tecnología soviética. A pesar de su antigüedad y el desgaste de sus infraestructuras, la planta ha continuado operando sin una renovación significativa, lo que ha afectado su eficiencia y seguridad.
El mantenimiento insuficiente y la falta de inversión han dejado a la termoeléctrica con solo tres de sus seis unidades generadoras operativas, lo que ha limitado su capacidad de producción a aproximadamente 258 MW.
En Cuba, las víctimas de accidentes laborales no tienen la posibilidad de presentar demandas judiciales para recibir una indemnización por daños o perjuicios. A diferencia de muchos países, donde un accidente laboral ocasionado por negligencia o el mal estado de las instalaciones puede dar lugar a demandas millonarias contra las empresas responsables, en la Isla el sistema judicial está controlado por el Estado, y las compensaciones por accidentes laborales son limitadas y, en muchos casos, inexistentes.
En lugares como Estados Unidos o Europa, las víctimas de accidentes laborales pueden recurrir a tribunales independientes para exigir justicia y obtener indemnizaciones significativas, lo que subraya la diferencia entre los sistemas laborales y judiciales de Cuba y aquellos en países con economías más desarrolladas.
Accidentes mortales en el sector energético cubano: tragedias que no cesan
El sector energético de Cuba ha sido escenario de múltiples accidentes laborales que han cobrado la vida de trabajadores, poniendo de manifiesto las condiciones de inseguridad y obsolescencia de las instalaciones.
Uno de los casos más recordados es el incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas, ocurrido en agosto de 2022, donde 17 bomberos y trabajadores perdieron la vida mientras intentaban sofocar el fuego en los depósitos de combustible. La mayor catástrofe industrial de Cuba reveló fallas tecnológicas graves y la falta de preparación en el manejo de emergencias.
Por otra parte, en marzo de 2024, el liniero cubano Leonel Barroso Machín falleció tras caer de un poste mientras trabajaba en la recuperación de las redes eléctricas en La Habana. Este accidente ocurrió en medio de las labores tras el paso de tormentas severas que dejaron sin electricidad a miles de personas.
Barroso Machín no fue el único, ya que en 2022, dos operarios de la Unión Eléctrica de Cuba murieron durante la recuperación de los daños causados por el huracán Ian. Estos incidentes reflejan las pésimas condiciones de trabajo que enfrentan los empleados del sector energético cubano.
Otro trágico suceso ocurrió en abril de 2023 en la CTE Antonio Guiteras, donde un derrumbe en la chimenea de 110 metros de altura sepultó a cuatro trabajadores de la Empresa de Construcción y Montaje Especializado (ECME).