
El Departamento de Policía de Hialeah arrestó a una mujer, identificada como Maritza Mazaira, de 39 años, luego de que su propia madre la acusara de abuso verbal y físico, informó Local 10.
La detención ocurrió luego de que la anciana llamara al 911 solicitando ayuda por ser víctima de un maltrato. En este hecho también se encuentra involucrado el novio de la presunta agresora, Francisco Alejandro Fernández, de 34 años.
De acuerdo con un informe policial, la madre de Mazaira declaró que su hija y el novio han abusado de ella de diversas maneras, causándole tanto daño emocional como físico. Esta anciana, en ocasiones, se ha encerrado en su habitación con tal de protegerse de la agresión.
Mazaira con frecuencia entraba al dormitorio de la madre en busca de objetos de valor. Además, el novio también habría ingresado sin autorización en varias ocasiones para revisar las pertenencias.
La situación escaló el sábado cuando Mazaira tiró un plato de comida al suelo mientras su madre estaba comiendo. Asustada, la mujer se encerró en su cuarto, pero la hija lanzó un adorno de cerámica contra la puerta y, posteriormente, logró ingresar a la habitación para agredir a su mamá.
La víctima también expresó su preocupación de que tanto Mazaira como Fernández esperan su fallecimiento para quedarse con la casa y sus pertenencias, aumentando así el nivel de tensión y miedo que experimenta en su propio hogar.
La agresora enfrenta un cargo de abuso a ancianos y permanece bajo custodia en el Centro Correccional Turner Guilford Knight, con una fianza de 1.000 dólares. Por su parte, Fernández, quien fue identificado como coacusado en el informe de arresto, sigue en libertad y es buscado por las autoridades.
Según la legislación de Florida, el abuso de personas mayores abarca maltrato físico, emocional, sexual y financiero hacia individuos de 60 años o más. También se puede acusar a alguien de abuso de ancianos si incita o ayuda a otra persona a cometerlo.
Si el maltrato no provoca lesiones graves o discapacidades permanentes, se clasifica como un delito grave de tercer grado, con una pena máxima de cinco años de prisión y una multa de hasta 5.000 dólares (USD). En casos donde el abuso causa lesiones graves o discapacidades permanentes, se considera un delito grave de primer grado, lo que puede conllevar hasta 30 años de prisión y una multa de hasta 10.000 USD.