
Dos músicos cubanos fueron detenidos en menos de una semana por agentes de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), entre ellos el percusionista Degnis Bofill, ganador de un Latin Grammy.
Los arrestos ocurrieron en aeropuertos de Miami y Los Ángeles y se produjeron en medio del endurecimiento de la política migratoria de la Administración de Donald Trump, que ha alcanzado también a inmigrantes que ingresaron legalmente y a personas sin antecedentes penales.
Bofill fue detenido el 19 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Miami cuando regresaba de Nueva York. El músico, de 39 años, llegó legalmente a EEUU en abril de 2023 y tenía una solicitud de asilo pendiente cuando fue arrestado. En 2022, obtuvo el Latin Grammy al Mejor Álbum Folclórico por su participación en Ancestros Sinfónico.
Actualmente, permanece en el centro de detención de Krome, en Miami-Dade. Su esposa, Mara Delgado, inició una campaña para reunir dinero destinado a la defensa legal y a los gastos relacionados con su posible liberación. Para el 25 de agosto, la recaudación había superado los 50.000 dólares.
El 15 de agosto, ICE había detenido al pianista cubano Andy García Palacios en Los Ángeles. El músico permanece en el Centro de Procesamiento Adelanto, en California. Los dos casos provocaron preocupación entre artistas cubanos radicados en EEUU y campañas para ayudar con sus procesos migratorios.
Las detenciones ocurren mientras el Gobierno de Trump ha ampliado considerablemente las operaciones migratorias. En julio, ICE registró alrededor de 49.600 arrestos, la cifra mensual más alta de su segundo mandato. Más de la mitad de las personas detenidas ese mes no tenían antecedentes penales en EEUU, según datos analizados por El País.
El aumento de las detenciones también ha afectado a ciudadanos cubanos que llevaban años en EEUU. Human Rights Watch documentó miles de deportaciones de cubanos hacia México entre enero de 2025 y marzo de 2026.
De los 4.353 cubanos deportados a ese país cuyos datos fueron analizados por la organización, el 27% no tenía antecedentes penales en EEUU.
La organización también señaló que muchos de los cubanos deportados habían vivido durante años o incluso décadas en EEUU. Algunos tenían antecedentes migratorios complejos, mientras otros habían contado anteriormente con residencia permanente.
El caso de Bofill muestra además que haber ingresado legalmente no garantiza permanecer fuera del alcance de las autoridades migratorias.
ICE confirmó que el músico entró de manera regular, pero sostuvo que posteriormente incumplió las condiciones de su admisión y que por ello se encontraba en violación de las leyes migratorias estadounidenses. La existencia de una solicitud de asilo pendiente tampoco impidió su detención.
La política migratoria de Trump ha pasado así de priorizar principalmente a personas consideradas una amenaza para la seguridad pública a realizar detenciones más amplias.
Los casos de Bofill y García se suman a un escenario en el que miles de cubanos enfrentan procesos de detención o deportación, incluso cuando no pesan sobre ellos antecedentes penales, mientras las autoridades estadounidenses intensifican la aplicación de las normas migratorias.