
Los cantantes urbanos Dany Ome y Kevincito El 13 actuarán los días 18 y 19 de julio en el recinto Pabexpo, ubicado en La Habana. El anuncio se realizó mediante un video grabado en el Malecón habanero, donde Dany Ome declaró: “Díganle a los artistas que ya salí del hospital. Cuba entera coge candela”.
La publicación, difundida en redes sociales, generó una inmediata reacción entre sus seguidores y reactivó el debate sobre los vínculos entre espectáculos públicos y estructuras del poder en Cuba.
El evento ha despertado altas expectativas. El recinto escogido, Pabexpo, es uno de los espacios culturales de mayor capacidad en la capital. Aunque no se han divulgado detalles sobre el formato del espectáculo, la reacción en redes sugiere que se tratará de una convocatoria masiva, impulsada por el entusiasmo de una audiencia joven, tanto dentro como fuera de la Isla.
Ver esta publicación en Instagram
Sin embargo, la elección del recinto podría no ser al azar. Pabexpo es subordinado al Grupo Empresarial Palco y funciona bajo la administración directa del Consejo de Estado. No es un simple local alquilable. Como señaló el creador digital Un Martito Durako, presentarse allí implica gestionar permisos con estructuras alineadas con el poder político.
El mánager de los artistas, Magdiel Díaz, intentó desmarcar la gira de cualquier vínculo con instituciones oficiales, afirmando que el empresario conocido como El Puma se encargó de los trámites.
Aseguró también que no existe relación entre esta gira y el santero Santy Ogbetua, padrino de Dany Ome. No obstante, evitar el peso simbólico del escenario elegido resulta imposible. Cantar en Pabexpo es, en la práctica, validar una logística estatal que regula los eventos masivos, especialmente si el acceso a esos espacios requiere autorización de instancias vinculadas al Partido Comunista.
Ver esta publicación en Instagram
Los cuestionamientos de la audiencia no se hicieron esperar. Algunos recordaron que, según el propio Dany Ome, su madre fue miembro de las Damas de Blanco. “¿Cómo se regresa a cantar donde maltrataron a tu familia?”, escribió una usuaria. Esa contradicción encarna una herida abierta en la sociedad cubana: la de quienes lucharon contra el régimen y hoy ven a sus hijos actuar sin reparos en escenarios bajo su control.
Pero también aparecieron voces a favor. Quienes defienden la presentación alegan que los artistas no tienen responsabilidad política, que su papel es dar alegría al pueblo y que no se les puede exigir conciencia sobre dinámicas que no vivieron. Aducen, con razón parcial, que toda Cuba está intervenida por el Estado, por lo que ningún espacio escapa de su dominio.
Algunos también señalaron que los artistas no crecieron ni desarrollaron su carrera en Cuba, por lo que podrían desconocer las implicaciones simbólicas de ciertos espacios. “No se les puede pedir más. Ellos solo quieren cantar”, escribió otro seguidor.
A pesar del debate, los conciertos siguen en pie. El retorno del dúo representa una oportunidad de reencuentro entre los músicos y su público, en un contexto donde la cultura sigue enfrentando cuestionamientos por su cercanía con el aparato institucional. La acogida final del evento dependerá tanto del desempeño artístico como de la percepción que logren generar entre los asistentes.
Ver esta publicación en Instagram

