
La mañana de este lunes, Nelva Ismarays Ortega-Tamayo, esposa del activista José Daniel Ferrer García, se dirigió a la prisión Mar Verde, en la provincia de Santiago de Cuba, con la esperanza de poder visitar a su pareja.
Sin embargo, las autoridades penitenciarias le negaron tanto la visita conyugal como la posibilidad de al menos ver al líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) para constatar su estado físico mientras continúa en el cumplimiento de la condena por motivos represivos.
La situación motivó a Ortega-Tamayo a plantarse frente a la prisión, ante el riesgo de terminar bajo arresto. Esta acción se produce poco después de la publicación de una carta de Ferrer, donde menciona que acepta el exilio forzoso.
“Todo indica que la dictadura se molestó mucho con la carta que logró sacar de prisión y publicamos el viernes. Tememos por su integridad física y psicológica y hacemos responsables una vez más a Raúl Castro y Díaz-Canel, al jefe de la prisión y toda la directiva de mafiosos incluyendo los agentes represores del G2”, comentó la hermana del activista, Ana Belkis Ferrer, al dar a conocer los recientes hechos vía Facebook.
En la misma carta, manuscrita desde su celda y publicada en sus redes sociales, el opositor cubano denuncia las brutales condiciones que ha sufrido en prisión y rechaza los intentos del gobierno por manipular su imagen.
Ferrer García explicó que su decisión fue tomada con el fin de proteger a su esposa e hijos, quienes han sido víctimas de acoso por parte de los agentes de la seguridad del Estado y de la Policía Nacional Revolucionaria.
El activista relató cómo el régimen ha intentado destruir su imagen a través de videos y grabaciones manipuladas, en los que lo presentan como un traidor y agente de la tiranía castrista.
Por otra parte, el opositor, de 55 años, también lamenta la desunión y el sectarismo que divide a la oposición cubana, pero reitera que su lucha sigue en pie, incluso si quedara un solo luchador dispuesto a resistir.
Ferrer García fue arrestado en abril de 2025 tras la revocación de su libertad condicional. Desde ese mes a la fecha, ha sido sometido a condiciones extremas en prisión, siendo víctima de robos de alimentos y medicinas, y convivido con delincuentes comunes bajo las órdenes del jefe de la prisión.
José Daniel Ferrer, nacido el 29 de julio de 1970 en Palma Soriano, Santiago de Cuba, ha sido una figura clave en la lucha por los derechos humanos en la Isla. Desde la década de 1990, ha liderado movimientos opositores como el Movimiento Juvenil Cubano por la Democracia y el Movimiento Cristiano Liberación (MCL). Su participación en el Proyecto Varela consolidó su posición como uno de los principales referentes de la disidencia cubana, rol que ha mantenido a lo largo de los años.
En 2003, durante la conocida Primavera Negra, fue arrestado y condenado a 25 años de prisión. Su caso alcanzó repercusión internacional, y en prisión, realizó huelgas de hambre para denunciar las condiciones del sistema carcelario. Su lucha no cesó, incluso tras ser encarcelado injustamente.
Después de su liberación en 2011, fundó la UNPACU (Unión Patriótica de Cuba) y continuó luchando por la democracia en Cuba. A pesar de las continuas detenciones y el hostigamiento del régimen, su determinación por lograr la libertad en la isla ha permanecido inquebrantable.
Reconocido a nivel internacional por su trabajo en favor de los derechos humanos, Ferrer ha recibido reconocimientos como el Premio Democracia de la National Endowment for Democracy y el Premio Internacional de Derechos Humanos.

