
En la reciente reunión sostenida por el presidente Miguel Díaz-Canel un grupo de expertos y científicos que trabajan para el régimen castrista pronosticaron que los niveles de infestación del mosquito que en las últimas semanas han provocado una epidemia de dengue y chinkungunya podrían bajar para enero o febrero de 2026.
En la actividad, que también contó con la presencia del ministro de Salud Pública, Dr. José Ángel Portal Miranda, se afirmó que gracias a las acciones del gobierno la situación se encamina hacia un control de las arbovirosis.
El pronóstico optimista se basa en los datos del comportamiento de las enfermedades que está registrando todo el sistema de salud pública. Según la viceministra de Salud Pública, Doctora Carilda Peña García, se ha visto una reducción de los casos en todo el país, aunque aún hay algunas zonas donde la incidencia sigue siendo alta, de acuerdo con los parámetros establecidos.
Sin embargo, las propias autoridades aún tienen clasificada la situación como fase epidémica. Hasta la semana 50 del año, 130 municipios reportaron la presencia del chikungunya, pero con una tendencia de control en la mayoría del país. No obstante, algunas provincias, como Las Tunas y Holguín, continúan siendo zonas con mayor riesgo debido al aumento de casos en estas regiones.
Al 16 de diciembre de 2025 las muertes por dengue y chikungunya ascienden a 52, con cinco nuevos fallecidos —principalmente menores de 18 años—, de los cuales 34 corresponden a complicaciones de chikungunya y el resto a dengue.
Carilda Peña reportó 2.049 casos de síndrome febril inespecífico en las últimas 24 horas y 539 confirmados de chikungunya, elevando el acumulado a 47.003 para esta enfermedad; para dengue, la tasa de incidencia es de 5,23 por 100.000 habitantes, sumando unos 507 nuevos casos diarios sobre un total estimado de ~26.000 hasta noviembre según la OPS.
Actualmente, 36 pacientes permanecen en cuidados intensivos, 12 en estado crítico, todos menores de edad. El Minsap admite subregistro por deserción de centros médicos ante el colapso sanitario —falta de insumos y medicamentos—, en un contexto de epidemia reconocida desde el 12 de noviembre.
El gobierno cubano ha adoptado medidas tardías para frenar el avance de ambas enfermedades, incluyendo campañas de fumigación, la eliminación de criaderos de mosquitos y la concientización pública sobre la importancia de la prevención. Además, se han fortalecido las capacidades de los hospitales y centros de salud para atender a los pacientes afectados por el dengue y el chikungunya, minimizando los riesgos de complicaciones graves.
Ensayo clínico para tratar las secuelas del chikungunya
En la reunión también se dio a conocer el estado actual del ensayo clínico para tratar las secuelas del chikungunya. Se trata del fármaco cubano Jusvinza. Este medicamento, utilizado principalmente para tratar la artritis reumatoide, se está evaluando en Cuba para su aplicación en pacientes en fase posaguda tras la infección por chikungunya. En particular, se han realizado estudios en La Habana y Matanzas, donde los resultados preliminares son alentadores.
En La Habana, los estudios clínicos iniciaron el 2 de diciembre y ya han incluido a 174 pacientes. El Doctor Julio Baldomero Hernández, Director de Investigaciones Clínicas del CIGB, destacó que los pacientes han mostrado una buena respuesta al tratamiento, con una alta adherencia al protocolo y buenos resultados en cuanto a seguridad y eficacia del medicamento.