Los médicos cubanos y las misiones médicas de Cuba representan un programa estatal implementado por el gobierno cubano desde los años 60.
Consiste en enviar profesionales de la salud a diversos países, especialmente a regiones en desarrollo, como parte de una estrategia diplomática y económica.
Estas misiones son presentadas como actos de solidaridad, pero son criticadas por condiciones laborales precarias, bajos salarios para los médicos y control estricto del gobierno sobre su labor y movimientos.
Además, los ingresos generados por estas misiones, que representan una importante fuente de divisas para el Estado, rara vez benefician directamente a los profesionales.