Los presos políticos en Cuba son personas encarceladas por motivos relacionados con sus ideas, actividades políticas o acciones que cuestionan el sistema comunista vigente en la isla desde 1959.
Bajo el régimen cubano, quienes critican al gobierno, participan en protestas pacíficas o promueven el respeto por los derechos humanos suelen ser detenidos, procesados y condenados bajo acusaciones que van desde “desórdenes públicos” hasta “sedición”.
Estas acciones han sido denunciadas por organizaciones internacionales como violaciones a la libertad de expresión y asociación. A lo largo de los años, el régimen ha mantenido un control férreo sobre la disidencia, utilizando tácticas como el encarcelamiento, el hostigamiento y la vigilancia para silenciar a los opositores.
Los casos más recientes incluyen la represión masiva tras las protestas del 11 de julio de 2021, que resultaron en cientos de detenciones arbitrarias, muchas de ellas de jóvenes y menores de edad.
En diciembre de 2024, organizaciones independientes reportaron que había más de 1,000 presos políticos en Cuba, una cifra alarmante que refleja el aumento de la represión en un contexto de creciente crisis económica y social.
Estas detenciones han sido denunciadas por la comunidad internacional, que exige la liberación de quienes han sido encarcelados injustamente por ejercer derechos fundamentales.