
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, negó la existencia de presos políticos en la isla y evitó responder de forma directa sobre la falta de elecciones libres durante una entrevista en el programa Good Morning America.
En un tenso intercambio con el periodista Whit Johnson, el jefe de la diplomacia del régimen evitó transparentar el funcionamiento del sistema político cubano frente a la audiencia estadounidense.
El canciller del régimen quedó retratado ante la prensa estadounidense cuando no supo qué responder al ser consultado por elecciones libres en #Cuba.
Bruno Rodríguez tartamudeó y dijo que había una “democracia diferente y peculiar”. pic.twitter.com/usskJEEBUc
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) May 10, 2026
La evasiva más notoria ocurrió cuando Johnson preguntó qué teme el gobierno si los ciudadanos votaran libremente.
Rodríguez respondió que la pregunta partía de un “prejuicio”, sin ofrecer argumentos ni contestar al fondo del cuestionamiento. El presentador de ABC News concluyó posteriormente que el funcionario “nunca respondió” a la interrogante sobre el derecho al voto.
A pesar de que Cuba es un Estado unipartidista controlado por el Partido Comunista desde hace casi siete décadas, Rodríguez calificó al sistema como una “democracia diferente”.
El canciller defendió la “historia y peculiaridades” de la nación para justificar la ausencia de opciones multipartidistas y la permanencia de una sola estructura de poder en el tiempo.
En otro bloque de la entrevista, Rodríguez aseguró categóricamente que “no hay presos políticos en Cuba”. Esta afirmación choca directamente con la realidad documentada por organizaciones de derechos humanos.
Johnson confrontó al ministro citando los expedientes de centenares de personas encarceladas tras las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021.
Actualmente, organizaciones independientes como Prisoners Defenders reportan una cifra de 1,250 prisioneros políticos en la isla.
Por su parte, el grupo Justicia 11J registra 775 personas aún encarceladas por motivos ideológicos, de las cuales 338 están vinculadas específicamente a las masivas manifestaciones del 11J que sacudieron al país.
El contraste entre el discurso oficial y los datos de las ONG evidencia la política de negación del régimen cubano ante la comunidad internacional. La entrevista dejó al descubierto la estrategia de la cancillería de descalificar las críticas externas calificándolas de injerencia, mientras omite dar explicaciones sobre la represión interna.
Sobre las relaciones con Washington, Rodríguez admitió que no existe “ningún progreso” en las conversaciones bilaterales.
Atribuyó este estancamiento a las sanciones de Estados Unidos, aunque evitó vincular la parálisis diplomática con las exigencias internacionales de apertura democrática y liberación de manifestantes.
El encuentro en ABC News finalizó con el funcionario manteniendo una postura hermética. La falta de respuestas concretas sobre el ejercicio del voto y la negación de la evidencia sobre los detenidos políticos refuerzan la percepción de un sistema cerrado que rechaza cualquier transición hacia una democracia.

