Las protestas ocurridas en Cuba en julio de 2021 constituyeron el evento de mayor relevancia desde los sucesos del Maleconazo el 5 de agosto de 1994, que hicieron de la Isla un centro de atención mundial.
Miles de ciudadanos cubanos salieron a las calles con el propósito de manifestar su descontento ante la situación económica y política del país, demandando cambios, reformas y abogando por el respeto de los derechos humanos.
Estas protestas, desarrolladas en distintas ciudades de Cuba, fueron impulsadas por la escasez de alimentos y medicamentos, la falta de libertades políticas y el incremento de los casos de COVID-19 en la nación. Los manifestantes entonaban consignas como “libertad” y “abajo la dictadura” y “Patria y Vida”.
Como respuesta, el gobierno dictatorial llevó a cabo detenciones masivas y reprimieron las manifestaciones, lo cual generó condena a nivel internacional. Además, el gobierno bloqueó el acceso a internet y a las redes sociales, dificultando así la difusión de información acerca de la situación en la Isla.