
Una nueva avería en la unidad No. 3 de la central termoeléctrica (CTE) Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, ha provocado un agravamiento de la crisis energética, disparando la planificación de apagones en Cuba.
El desperfecto, ocurrido poco después de que la unidad saliera de un mantenimiento prolongado centrado en su turbina, afecta ahora la caldera del sistema, lo que complica aún más el suministro eléctrico nacional.
La unidad afectada había sido reincorporada recientemente al sistema eléctrico tras un proceso de mantenimiento que no incluyó una revisión exhaustiva de la caldera. La falla se produjo en una tubería de esa parte del equipo, actualmente en proceso de enfriamiento, lo que impide una inspección inmediata. Aún no hay fecha estimada para su retorno a operaciones.
Con la salida de esta unidad, se pierden aproximadamente 100 megavatios (MW) de capacidad de generación térmica. Esta pérdida se suma a la inactividad de otras unidades en mantenimiento o averiadas, como las de Santa Cruz, Renté y Guiteras. Como resultado, se prevé un aumento considerable en los apagones a nivel nacional.
Durante el mediodía del martes 6 de mayo, el déficit estimado será de 1.380 MW, pero en el horario nocturno la situación empeorará. El pronóstico oficial de la Unión Eléctrica es de una demanda máxima de 3.380 MW frente a una disponibilidad de apenas 1875 MW, lo que significa un déficit de 1.575 MW. Desde el Despacho Nacional de Carga se prioriza a La Habana, por lo cual el resto de las provincias, sobre todo en el oriente del país, soportarán los apagones más prolongados.
Según Lázaro Guerra Hernández, la situación también es complicada por limitaciones térmicas que mantienen fuera de servicio 301 MW adicionales, y por la falta de combustible en 72 centrales de generación distribuida, lo que representa una pérdida de otros 545 MW.
En paralelo, la generación solar aportó apenas 1.040 MWh desde los nueve parques fotovoltaicos nuevos, una cifra insuficiente ante la magnitud del déficit y que solo está disponible en el horario de máxima irradiación solar.
La indignación de los cubanos por los prolongados apagones ha estallado con fuerza en redes sociales. Los comentarios reflejan frustración ante lo que muchos consideran una gestión ineficiente y desinteresada por parte del sistema eléctrico nacional. Juan R. Sánchez, por ejemplo, responsabiliza directamente al mal mantenimiento de la unidad 3 de la termoeléctrica de Céspedes, que colapsó apenas horas después de su reincorporación, cuestionando la preparación técnica del personal.
Otros usuarios, como Anita Rodríguez o Loida Domínguez, relatan afectaciones de más de 25 horas seguidas sin electricidad en localidades de Pinar del Río y Mayabeque, lo que califican de “tortura” e “indiferencia institucional”. Yaremi Delgado describe una situación insostenible en San Antonio de los Baños, donde familias con niños y ancianos no pueden cocinar ni acceder a agua potable.
Algunos cuestionan directamente la validez de los partes oficiales, denunciando que los cronogramas no se cumplen y que las soluciones anunciadas no se traducen en mejoras reales. La percepción general es que hay una carga desproporcionada sobre las provincias del interior, mientras que La Habana recibe un trato preferencial. Para muchos, el sistema ya no solo está colapsado, sino que ha dejado de representar a su pueblo.