
Nuevas imágenes difundidas de Centro Habana muestran grandes acumulaciones de basura en la calle Virtudes, desde el Paseo del Prado hasta Consulado. Los desechos ocupan aceras y parte de la vía pública ante las deficiencias del servicio estatal de recogida.
A través de un video publicado por el periodista Mag Jorge Castro, Periódico Cubano confirmó que este enorme vertedero contiene diferentes tipos de desperdicios orgánicos e inorgánicos, como alimentos, envases, cartones y otros desperdicios.
Pese al impacto sanitario de los desechos, el gobierno cubano no ha garantizado una reserva estable de combustible para mantener funcionando los vehículos recolectores de basura en la capital de la Isla.
La crisis energética obliga a las autoridades a distribuir los limitados recursos entre la generación eléctrica, el transporte, los servicios de emergencia y otras actividades. En la práctica, la recogida de basura queda interrumpida durante días, permitiendo que los montones continúen creciendo en barrios densamente poblados.
Basura acumulada amenaza la salud de los residentes
La Organización Mundial de la Salud advierte que la gestión deficiente de los residuos puede contaminar el aire, el suelo, el agua y los alimentos. Los desechos orgánicos también atraen moscas, mosquitos, cucarachas y roedores capaces de transmitir enfermedades.
La presencia de ratas aumenta el peligro de leptospirosis, una infección bacteriana que puede contraerse mediante el contacto con agua o tierra contaminada por la orina de animales infectados. La bacteria puede permanecer durante semanas o meses en ambientes húmedos.
Los residuos y recipientes abandonados también pueden acumular agua y convertirse en criaderos de mosquitos. Además, la contaminación de alimentos o fuentes de agua incrementa el riesgo de diarreas, parasitosis intestinales y hepatitis A, especialmente entre niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
Vecinos queman los desechos durante protestas
Hartos de convivir con los vertederos, algunos residentes han incendiado los montones durante protestas nocturnas relacionadas con los apagones. La práctica ha sido utilizada para bloquear calles y expresar el malestar provocado por el deterioro de los servicios públicos.
Sin embargo, las llamas pueden extenderse hacia viviendas, vehículos y edificios antiguos de Centro Habana, muchos de ellos afectados por problemas estructurales.
El humo producido por la quema de plásticos y otros materiales también puede irritar los ojos y las vías respiratorias, además de perjudicar a las comunidades cercanas. La OMS considera la quema abierta de residuos una práctica peligrosa para quienes la realizan y para los vecinos.