
Los congresistas cubanoamericanos María Elvira Salazar y Carlos Giménez resultaron muy beneficiados con el nuevo mapa electoral que el gobernador Ron DeSantis decretó en Florida para favorecer al Partido Republicano.
La nueva ley firmada el pasado lunes ordena una redistribución electoral en 21 de los 28 distritos congresionales del estado. La propuesta tuvo un camino acelerado en la Legislatura estatal de mayoría republicana. Fue presentada oficialmente como una actualización por el crecimiento poblacional.
La norma deja casi intactas las circunscripciones 27 y 28, ocupadas por Salazar y Giménez, dos de las figuras republicanas más visibles dentro de la delegación cubanoamericana en el Congreso federal. Al mismo tiempo, desarma el distrito 25 de Debbie Wasserman Schultz, una de las voces demócratas de mayor trayectoria en el sur de Florida.
En Miami-Dade, el distrito 27 conserva una configuración similar a la actual. Esa demarcación incluye Coral Gables, Miami y zonas de alta presencia hispana.
El trazado beneficia a Salazar, cuyo escaño había sido colocado bajo observación por el Comité de Campaña Demócrata del Congreso, que la consideraba vulnerable para el próximo ciclo electoral.
El distrito 28, representado por Carlos Giménez, también mantiene su perfil territorial en el sur de Miami-Dade y los Cayos. Con ello, el nuevo mapa preserva una base electoral favorable para el exalcalde del condado, quien se ha consolidado como otro de los republicanos cubanoamericanos con mayor peso en la política federal desde el sur de Florida.
Salazar celebró el resultado, aunque negó haber intervenido en el proceso. “Mi distrito permaneció igual. No está mal, ¿verdad? Estoy acostumbrada a esas líneas, así que estoy contenta”, dijo la congresista. Luego añadió: “Yo no controlo este proceso. Nunca supe nada al respecto”.
El mayor impacto político recae sobre Debbie Wasserman Schultz, exjefa del Comité Nacional Demócrata. Su distrito 25 queda dividido entre al menos cuatro nuevas demarcaciones, lo que la obliga a evaluar si compite en una zona con mayor peso republicano o si busca espacio en el rediseñado distrito 20.
Ese distrito 20 quedó vacante tras la renuncia de Sheila Cherfilus-McCormick, vinculada a un caso de corrupción. La reconfiguración también afecta al congresista Jared Moskowitz, cuyo distrito 23 queda repartido en tres territorios. En Miami-Dade, Frederica Wilson aparece como la única demócrata con una circunscripción viable para su partido.
Wasserman Schultz cuestionó con dureza el diseño aprobado por los republicanos. “Es un esquema descaradamente partidista que viola la ley estatal”, afirmó la legisladora tras conocerse el nuevo mapa. Su reacción apunta al centro de la disputa: si la redistribución responde a cambios demográficos o a una operación para blindar el poder republicano.
La presidenta del Partido Demócrata de Florida, Nikki Fried, anunció acciones legales contra la ley. Sostiene que el rediseño viola la Enmienda de Distritos Justos, aprobada en 2010 por el 63% de los votantes, que prohíbe modificar circunscripciones con fines partidistas. La batalla judicial, sin embargo, tendrá poco margen de tiempo.
El equipo jurídico de DeSantis defiende que esa enmienda quedó debilitada por decisiones recientes de la Corte Suprema de Florida y del Tribunal Supremo federal sobre la Ley del Derecho al Voto de 1965. Mientras tanto, el plazo de inscripción de candidatos al Congreso comienza al mediodía del 8 de junio y termina el 12 de junio.
Si el nuevo diseño supera los recursos legales, los republicanos podrían pasar de 20 a 24 escaños en Florida. Los demócratas quedarían reducidos a cuatro distritos: el 10 en el centro del estado y los 20, 23 y 24 en el sur de Florida. El cambio confirma el peso de la redistribución electoral como herramienta decisiva para controlar la Cámara de Representantes federal.