
Corey Comperatore, única víctima mortal en el atentado contra Donald Trump, recién había cumplido los 50 años cuando lamentablemente se vio involucrado en este crimen, ocurrido el sábado pasado.
El ingeniero, padre de dos hijas y bombero voluntario, se encontraba entre los partidarios que se reunieron en Butler, Pensilvania, para escuchar el discurso de campaña del magnate hacia la presidencia de Estados Unidos, informó AP.
En determinado momento del acto político, comenzó la ráfaga de disparos por parte del joven Thomas Matthew Crooks, de 20 años. Ante el sonido de los balazos, Comperatore no dudó en proteger a su familia.
Su esposa Helen e hijas resultaron ilesas, pero Corey recibió un disparo mortal mientras las protegía con su cuerpo. El gobernador demócrata, Josh Shapiro, confirmó la muerte, además de revelar los nombres de otras dos personas heridas en el atentado: David Dutch, de 57 años, y James Copenhaver, de 74, ambos fueron trasladados a un hospital de Pittsburgh en estado crítico.
Shapiro, durante una rueda de prensa en el edificio administrativo del municipio de Butler, ordenó que todas las banderas de los edificios gubernamentales ondearan a media asta en honor al fallecido. Asimismo, extendió sus oraciones a los dos hombres heridos y a sus familias.
Para la familia de Comperatore, la tragedia es un terremoto personal: perdieron a alguien que amaba a sus hijas, que disfrutaba de la pesca y que pasó años como bombero voluntario.
“El odio hacia un hombre se ha llevado la vida del hombre al que más queríamos. Esto parece una terrible pesadilla, pero sabemos que es nuestra dolorosa realidad”, escribió su hermana mayor, Dawn Comperatore Schafer, en un post de Facebook
Mike Morehouse, vecino de Corey durante los últimos ocho años, lo describió como un héroe. “Es un héroe que me alegró tener como vecino”, dijo el hombre, quien, inspirado por la tragedia, planea votar por primera vez en su vida en las próximas elecciones, en honor al fallecido.
La Compañía de Bomberos Voluntarios de Buffalo Township, donde Comperatore llegó a ser jefe, realizó un homenaje en el parque de bomberos con la bandera estadounidense a media asta.
El jefe Kip Johnston, de 59 años, recordó a su amigo de tres décadas. “Era el primero que corría hacia un edificio en llamas”, afirmó. Nadie en la estación se sorprendió al saber que Corey había muerto protegiendo a su familia. “Un auténtico líder”, dijo el rescatista.
Según el FBI, Crooks, al parecer, utilizó un rifle AR-15 que fue comprado por su padre. Kevin P. Rojek, detective de esta agencia a cargo de la investigación, informó en una teleconferencia que no hay indicios de que el muchacho, abatido por el Servicio Secreto tras efectuar los disparos a la multitud, pertenezca a alguna organización terrorista internacional, ni se ha identificado una ideología asociada a sus acciones.
Las autoridades están tratando el incidente como un caso de “terrorismo doméstico” y han enviado el arma y el teléfono celular del muchacho a un laboratorio del FBI en Virginia para su análisis.
Esperemos que el FBI desbloquee el teléfono del asesino, para saber la realidad, y quitarnos la duda de que no esté involucrado en otras organizaciones financiadas por universidades comunistas liberales .