
Los obispos católicos de Cuba han emitido un mensaje urgente en el que claman por cambios estructurales en el país ante el riesgo de un caos social. Los líderes religiosos advirtieron sobre la creciente desesperanza y la necesidad de un cambio inmediato para evitar mayores sufrimientos para el pueblo cubano.
El mensaje, dirigido a todos los cubanos de buena voluntad, llega en un momento de severa crisis económica y social y una presión cada vez más intensa de la administración de Donald Trump para acabar con la dictadura comunista más antigua del hemisferio occidental.
“La realidad dolorosa y apremiante que experimentamos nos exige cambiar el rumbo de esta situación”, señala el posicionamiento que debe ser leído en la misa del próximo domingo en todas las iglesias católicas del país.
Los obispos mencionaron que, a pesar de los esfuerzos previos por mejorar la situación del país, la situación ha empeorado considerablemente. Con la reciente eliminación de la posibilidad de importar petróleo, la situación económica se ha vuelto aún más crítica, y la posibilidad de un caos social es real, advirtieron.
“El riesgo de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real. Ningún cubano de buena voluntad se alegraría de ello”, alertaron luego de reunirse con el máximo representante de la diplomacia estadounidense en Cuba, Mike Hammer.
Cuba necesita cambios, pero no más angustias ni dolor. Los obispos rechazaron la posibilidad de que las soluciones incluyan más sufrimiento para los cubanos, especialmente los más vulnerables, como los ancianos, los enfermos y los niños. “Queremos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres. Demasiado hemos tenido en nuestra historia reciente”, recalcaron.
En su mensaje evocaron las palabras de San Juan Pablo II, quien en su visita a Cuba en 1998 señaló que “el pueblo cubano no puede verse privado de los vínculos con los otros pueblos”.
En este sentido, resaltaron la importancia de la solidaridad internacional, recordando el apoyo recibido tras el paso del huracán Melissa el año pasado, y agradecieron a aquellos que han contribuido a aliviar el sufrimiento del pueblo cubano.
La administración de Donald Trump ya ha enviado tres vuelos con ayuda humanitaria para los damnificados por el huracán. Los recursos fueron canalizados mediante las estructuras de la iglesia católica en la Isla para evitar que la ayuda cayera en manos del gobierno castrista.
A pesar del tenso momento que se vive, los líderes religiosos reafirmaron su compromiso de seguir al lado del pueblo cubano, orando por todos y celebrando la fe. También reafirmaron su disposición para mediar en la reducción de las tensiones internas y contribuir a la creación de un espacio de diálogo en el que se puedan hallar soluciones pacíficas a los conflictos. La misión de la Iglesia es, en su opinión, ser un instrumento de paz y reconciliación.
El mensaje concluyó con una invocación a la Virgen de la Caridad, pidiendo que la sensatez y la cordura prevalezcan sobre las amenazas y discordias. Los obispos pidieron que todos los cubanos, sin distinción, puedan vivir en paz, dignidad y felicidad en su propia tierra.
La Iglesia Católica ha servido como mediadora en diálogos anteriores que han surgido entre los gobiernos de Cuba y EEUU. Por ejemplo, en las conversaciones entre Barack Obama y Raúl Castro y en numerosas intervenciones para liberar a presos políticos del régimen comunista.
ahora es que se dan cuenta y porque su papa adora tanto a los hdp comunistas