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Operativo policial desarticula una valla de gallos en Pinar del Río

El debate refleja una tensión creciente entre el discurso oficial de control social y la percepción de muchos cubanos sobre las verdaderas urgencias del país
Operativo policial desarticula una valla de gallos en Pinar del Río
Las peleas de gallos se consideran maltrato animal en la Ley de Bienestar Animal. (Foto © Pinar Soy Facebook)

Un operativo policial en el municipio de Viñales, Pinar del Río, desarticuló una valla de gallos en una zona rural como parte del enfrentamiento a actividades consideradas ilegales por las autoridades cubanas.

Según el perfil de Facebook identificado como Pinar Soy, vinculado al Ministerio del Interior (Minint), la acción en el consejo popular Chile se dio en defensa de la “tranquilidad ciudadana”.

En tal sentido, se añadió que estos espacios pueden propiciar robos, violencia, corrupción de menores, alteración del orden y consumo de sustancias ilícitas.

La publicación no precisó si hubo detenidos, multas, decomisos de animales o procesos penales contra los organizadores. Tampoco ofreció detalles sobre el tamaño de la valla, la cantidad de personas presentes durante el operativo ni la fecha exacta de la intervención. El énfasis del texto estuvo en presentar la actividad como una amenaza al orden público.

Pinar Soy defendió la actuación policial y respondió por adelantado a quienes suelen señalar que existen asuntos más urgentes que resolver en Cuba. “Todo delito es importante”, afirmó la página, al justificar la exposición pública del caso.

Sin embargo, el anuncio generó una amplia reacción crítica en redes sociales, donde numerosos usuarios cuestionaron las prioridades de la Policía en medio de apagones, escasez de alimentos, problemas de transporte y deterioro de los servicios públicos.

La reacción de los usuarios fue mayoritariamente crítica. Varios comentarios señalaron que el Estado dedica recursos a perseguir vallas de gallos mientras no logra resolver carencias básicas. Un usuario cuestionó que aparezcan motosierras y gasolina para destruir instalaciones, pero falten ambulancias, transporte o combustible tras desastres naturales.

Otros internautas asociaron la molestia ciudadana con problemas más amplios. Mencionaron la falta de electricidad, el hambre, los bajos salarios, la crisis hospitalaria y las dificultades para que los niños asistan a la escuela con alimentos. Para estos usuarios, la “tranquilidad ciudadana” no depende solo de operativos policiales, sino de condiciones mínimas de vida.

También hubo quienes defendieron las peleas de gallos como una tradición y una forma de entretenimiento en un país marcado por la escasez.

Algunos comentarios plantearon que las autoridades deberían legalizar estos espacios bajo reglas claras, en vez de mantener una política de persecución selectiva que, según ellos, alimenta la clandestinidad.

Una parte de los mensajes comparó las vallas clandestinas con clubes gallísticos estatales o autorizados. Varios usuarios preguntaron por qué unas instalaciones pueden operar y otras son destruidas. Otros insinuaron que la diferencia estaría en los permisos, pagos o vínculos con estructuras oficiales, aunque esas acusaciones no fueron probadas en la publicación.

Los defensores de las vallas insistieron en que estos espacios no son necesariamente focos de drogas o violencia. Algunos aseguraron haber asistido durante años sin presenciar incidentes graves.

Otros compararon el ambiente de las vallas con el de discotecas o fiestas callejeras, donde, según ellos, también ocurren conflictos sin que por eso se cierren todos los locales.

El debate refleja una tensión creciente entre el discurso oficial de control social y la percepción de muchos cubanos sobre las verdaderas urgencias del país.

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