
Óscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y titular del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, acusó este jueves 2 de julio a Estados Unidos de intentar obligar a la Isla a depender económicamente de compañías estadounidenses.
El funcionario formuló el señalamiento durante una reunión empresarial celebrada en el Hotel Nacional de La Habana, en medio de la retirada o reducción de operaciones de varias firmas extranjeras.
El dirigente, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, intervino ante la Asamblea General de Asociados de la Cámara de Comercio de Cuba.
Allí aseguró que navieras y aerolíneas internacionales evitan puertos y aeropuertos cubanos por temor a posibles sanciones, mientras compañías de Estados Unidos conservan servicios autorizados hacia la Isla.
Régimen denuncia un comercio desigual con EEUU
“Se nos quiere imponer una dependencia económica forzosa de los Estados Unidos, en detrimento de la participación de nuestros socios y de las empresas que, tradicionalmente, han contribuido de manera activa al desarrollo económico y social de la Isla, algunas con más de 30 o 49 años acá”, declaró Pérez-Oliva Fraga.
Según el ministro, el intercambio comercial funciona casi exclusivamente desde Estados Unidos hacia Cuba. Las operaciones dependen de licencias administrativas que especifican cuáles empresas, sectores y mercancías pueden participar.
También cuestionó las condiciones financieras impuestas a La Habana y las dificultades para renovar permisos.
El funcionario recordó que el régimen no puede vender en territorio estadounidense algunos de sus principales productos exportables, entre ellos ron, tabaco, níquel y artículos biofarmacéuticos.
Pérez-Oliva Fraga añadió que los ciudadanos estadounidenses tampoco pueden viajar libremente a Cuba como turistas, una restricción que limita los ingresos en divisas del sector estatal.
Régimen intenta recuperar la confianza empresarial
Aunque responsabilizó a Washington por la pérdida de socios, el dirigente reconoció que la confianza de los inversionistas ha sido perjudicada por errores administrativos, decisiones contrarias a las propias normas cubanas e incumplimientos financieros.
Sus palabras contrastan con años de quejas empresariales por la imposibilidad de repatriar beneficios, la falta de divisas, la burocracia y el control estatal sobre las operaciones comerciales.
El ministro afirmó que el sistema bancario deberá transformarse para mejorar la relación entre empresas públicas, negocios privados, cooperativas e inversionistas extranjeros. La Cámara de Comercio tendrá la misión de acompañar la implementación de los cambios aprobados por el Parlamento.
Nuevas sanciones aumentan la presión sobre La Habana
La administración de Donald J. Trump amplió el 1 de mayo de 2026 las facultades para sancionar a extranjeros que operen en sectores cubanos como energía, minería, defensa, finanzas y seguridad. La orden también contempla el bloqueo de bienes de quienes proporcionen apoyo material o financiero al régimen.
Otra disposición, firmada el 29 de enero, permite imponer aranceles adicionales a productos de países que suministren petróleo a Cuba. El porcentaje no quedó establecido de forma general, pues debe determinarse según cada país y operación.
Las declaraciones llegan mientras el régimen intenta aplicar 176 medidas económicas, entre ellas la autorización de bancos privados, nuevas formas de inversión extranjera y mayores facultades para empresas no estatales. Sin embargo, persisten los apagones, la escasez de combustible, la caída productiva y los efectos de décadas de planificación centralizada.