
El viceprimer ministro Oscar Pérez Oliva-Fraga defendió este viernes ante los delegados del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba la eliminación de los subsidios universales.
La medida forma parte del paquete de 176 disposiciones económicas y sociales anunciado por el régimen para reducir gastos que las autoridades consideran insostenibles.
El también ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera reconoció que las finanzas públicas no permiten mantener ayudas iguales para toda la población.
“Nuestra economía no puede continuar, sencillamente porque es una ecuación matemática, aplicando el subsidio igualitario de producto a toda la población. La economía no lo resiste”, afirmó, según el medio estatal Cubadebate.
Cuba destina 92.000 millones de pesos a subsidiar empresas
Pérez Oliva-Fraga informó que el presupuesto nacional emplea 92.000 millones de pesos para sostener el sistema empresarial. Cerca de la mitad de esa cantidad se utiliza para cubrir las tarifas eléctricas y evitar que su costo recaiga de forma directa sobre los consumidores.
El funcionario admitió que conservar ese nivel de financiamiento requeriría “niveles de productividad y eficiencia que no logramos en estos momentos”. La declaración vuelve a exponer el deterioro de las empresas estatales, controladas durante décadas por una administración centralizada.
El plan oficial establece que esas entidades deberán sobrevivir con sus propios ingresos. “El sistema empresarial tiene que vivir totalmente sin subsidios del Estado y tiene que autogestionarse”, declaró el viceprimer ministro.
Crisis energética golpea la producción cubana
El dirigente vinculó los recortes con el colapso del sistema eléctrico y sus efectos sobre la actividad económica.
“Sin energía no puede haber economía. Sin energía no podemos producir. Producimos con limitaciones, la economía se paraliza, no se genera riqueza. Si no se genera riqueza, no se puede distribuir la riqueza”, argumentó.
En lugar de conservar las ayudas universales, el Gobierno pretende dirigirlas hacia las personas clasificadas como vulnerables. La identificación se realizará mediante la plataforma digital SOBERANÍA, concebida para evaluar los ingresos y necesidades de cada núcleo familiar.
Miguel Díaz-Canel, por su parte, pidió “crear riqueza” para financiar los cambios. Su planteamiento contrasta con el discurso oficial que durante décadas rechazó principios asociados con la economía de mercado y mantuvo fuertes restricciones sobre la iniciativa privada.
Canasta básica dejará de cubrir a toda la población
El pasado 18 de junio, Díaz-Canel confirmó que la canasta básica dejará de tener carácter universal. El beneficio quedará reservado para jubilados, familias con menores que padecen enfermedades crónicas y otros grupos reconocidos como vulnerables.
La reducción ocurre mientras el salario mínimo se sitúa en 3.210 pesos mensuales. El economista Javier Pérez Capdevila calculó en mayo que una persona requiere al menos 96.060 pesos cada mes para cubrir sus necesidades esenciales.
El economista Mauricio de Miranda advirtió que las transformaciones podrían favorecer una “transición a la rusa”. Según su análisis, la falta de controles democráticos facilitaría que miembros de la élite comunista se conviertan en nuevos grupos oligárquicos mediante privatizaciones carentes de transparencia.

