
El padre Alberto Reyes reflexionó en entrevista con el influencer cubano Darwin Santana sobre su labor como sacerdote en Cuba, enfrentando las tensiones entre la fe y la política en una Isla marcada por la represión y el control gubernamental.
Reyes contó una anécdota donde hace algún tiempo falleció un disidente en el municipio de Guáimaro en Camagüey y los familiares le solicitaron celebrar una misa.
En un tono conciliador, el sacerdote compartió sus experiencias de cómo la iglesia mantiene su postura de unidad, orando por todos, independientemente de su filiación política.
“Me pidieron una misa por un disidente en Guáimaro, y la celebré sin pensarlo dos veces. Me llamaron del Partido Comunista para expresarme su descontento, pero les respondí que es mi trabajo, que la iglesia reza por los difuntos, sin importar su ideología”, comentó.
En ese sentido, y para demostrar la actitud conciliadora de la iglesia, explicó que si le piden celebrar una misa en memoria del Che Guevara, también lo haría. “Usted me pide una misa por el Che Guevara y yo se la doy. Es mi trabajo”, afirmó.
El Che representa una figura que, aunque venerada por el régimen, tiene un trasfondo de violencia y extremismo. En un momento crucial de la charla, Darwin Santana planteó su preocupación sobre el adoctrinamiento en las escuelas cubanas. “Los niños están siendo educados para odiar al imperialismo y venerar figuras como el Che Guevara”, comentó.
El padre Alberto Reyes compartió su preocupación, describiendo cómo los jóvenes cubanos, desde pequeños, son formados bajo una ideología rígida que les impide pensar de manera independiente. “Un niño me preguntó si todos los americanos son malos, y eso no es normal”, dijo el sacerdote, subrayando la importancia de una educación que promueva el pensamiento crítico y el amor al prójimo, tal como enseña el evangelio.
Reyes también hizo referencia al caso de un seminarista infiltrado por la seguridad del Estado, quien, a pesar de su rol en la iglesia, no pudo evitar las presiones del régimen. “El seminario es un espacio de libertad y verdad, y algunos, como este seminarista, no pudieron resistir la doble vida que llevaban”, recordó el religioso.
A pesar de las tensiones con el régimen, la iglesia ha sido un espacio de refugio para aquellos que sufren las consecuencias del sistema, acompañando al pueblo cubano en su día a día. “Los sacerdotes no podemos ocupar cargos públicos porque nuestra misión es estar al servicio de todos, sin discriminación”, dijo.
Fidel Castro: un líder marcado por el resentimiento
En cuanto a Fidel Castro, el padre Reyes reconoció las habilidades de liderazgo de Castro, pero también criticó su uso del poder. Según el sacerdote, Fidel Castro no fue feliz, ya que su liderazgo estuvo marcado por un profundo resentimiento, lo que le impidió pensar en el bienestar común.
Pese a las dificultades y el sufrimiento que atraviesa el pueblo cubano, el padre mostró su fe en un futuro mejor. “Cuba ha vivido una tragedia, pero nunca debemos dejar de soñar”, dijo. En su opinión, el cambio llegará de forma pacífica y gradual, tal como lo han demostrado otras figuras de resistencia, como Oswaldo Payá.
El sacerdote también compartió una fábula que le ayuda a mantenerse esperanzado: “La historia de los aspirantes a demonios, en la que uno de ellos sugiere destruir a una persona, haciéndole creer que lo que sueña no es posible. El pueblo cubano no debe dejar de soñar. Lo que soñamos, es posible”, concluyó.