
Mijaíl Toledano Aguilera, integrante del proyecto Lucas en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, se quejó públicamente en su perfil de Facebook por los altos precios que alcanzan los alimentos en Cuba cuando llegó a pagar 1.400 pesos cubanos (CUP) por una merienda para su hija menor de edad que está en la escuela primaria.
“Vivimos en una pesadilla, a veces pienso que nunca acabará”, comentó quien encarna la imagen de la oveja con traje, corbata y gafas negras del popular proyecto televisivo que promueve los videoclips musicales hechos en Cuba.
Desde su posición de padre, Toledano Aguilera, sintió un gran placer por complacer a su hija y llevarla a comer una sencilla hamburguesa y un refresco, algo que en la Cuba de hoy, luego de 63 años de dictadura comunista y un reciente “ordenamiento económico” parece un privilegio de millonarios.
La cuenta total de una hamburguesa (650 CUP) con un extra de queso (120) y un refresco gaseado de lata (660 CUP) costó 1.400 CUP, lo cual es casi la quinta parte de un salario promedio en la Isla y las dos terceras partes si se toma como referencia el salario mínimo establecido en 2.100 CUP desde el 1.º de enero de 2021.
“Esta vez no sé si los precios son excesivamente alto o mi salario es ínfimamente bajo, solo sé que salí de aquel lugar con una mezcla de tristeza y preocupación; tristeza por no haber podido darle algo más a la nena, y preocupación, porque no sé si la próxima vez podré complacerla ¿Qué pasará mañana?”, se preguntó el padre luego de asistir a una instalación gastronómica particular en La Habana.
La inflación está alcanzando niveles insostenibles en el país y empuja inevitablemente a un estallido social. Sobre el tema, el economista cubano Elías Amor comentó en entrevista reciente con Radio Martí que calificó la situación de “preocupante”.
“La inflación se acelera en Cuba de manera preocupante, con respecto al mismo periodo del año pasado. Y es una tasa peligrosa, porque no baja, no experimenta moderación. Esta dinámica toma nuevos bríos y contribuye a aumentar los desequilibrios de la economía y las penurias de la población”, explicó desde su posición de catedrático en la Universidad de Valencia en España.
“Comprar alimentos en Cuba se ha convertido en algo prohibitivo. La tensión de los precios alimenticios está causando graves estragos en la población y la economía cubana”, lamentó Amor.


Pagar 660 cup por un refresco es absurdo cuando el precio de un refresco cubano es de 150 pesos mas o menos. Ademas estos refrescos estan llenos de azucar y no tienen valor nutritivo.
Y el tenia dinero para pagar eso, Thank you.