
Panamá envía ayuda humanitaria a Cuba y Jamaica tras el huracán Melissa. El operativo, coordinado por el Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria (CLRAH) y la Federación Internacional de la Cruz Roja (IFRC), despachó este sábado 38 toneladas hacia Jamaica y prevé un vuelo de Copa Airlines con 24 toneladas para Cuba.
La carga prioriza kits de cocina e higiene, lonas, herramientas para refugios, frazadas y cubetas, para atender a familias sin techo, agua ni electricidad en la región oriental cubana.
Según Stephany Murillo, gerente regional de IFRC para las Américas, los envíos aéreos se articulan con inventarios del Depósito de Respuesta Humanitaria de la ONU (UNHRD) y del CLRAH para acelerar la llegada a zonas críticas. El foco inmediato es habilitar refugios temporales y restablecer condiciones mínimas de salubridad.
A la operación aérea se suma un cargamento marítimo de 30 toneladas que zarpó el 29 de octubre hacia Jamaica, con insumos similares. IFRC adelantó una meta de cerca de 100 toneladas movilizadas en los próximos meses, lo que convertiría esta respuesta en una de las mayores en las Américas recientes.
En Cuba, se espera que la distribución incluya las provincias de Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas, Guantánamo y Camagüey, donde se reportan viviendas colapsadas y falta de alimentos y cobijo.
Un informe preliminar del Ministerio de la Construcción cifra 1.318 derrumbes totales y 1.142 viviendas con daños parciales. En total, 16.464 viviendas resultaron afectadas, con concentraciones en el oriente del país. Melissa tocó tierra el 29 de octubre con vientos de hasta 195 km/h, dejando daños severos en techos e infraestructura.
Otras ayudas y exigencia de transparencia
China y Venezuela despacharon cargamentos para provincias orientales; agencias de la ONU, la Iglesia Católica y la diáspora habilitan canales paralelos. La Cruz Roja China preposicionó mil kits familiares en La Habana y los distribuye en los territorios más golpeados. El gobierno agradeció aportes de la ONU: 5.000 módulos básicos de salud, 42.000 tabletas de cloro y generadores eléctricos.
La distribución se gestiona a través de la Cruz Roja Cubana en coordinación con autoridades locales y militares, lo que reaviva exigencias de transparencia. Persisten dudas sobre criterios de priorización, trazabilidad de insumos y acceso de organizaciones independientes en comunidades aisladas.
En paralelo, Washington expresó estar listo para asistir “al pueblo cubano”, aclarando que la ayuda no pasaría por el aparato estatal. La cancillería cubana respondió que Estados Unidos no ha formalizado oferta y negó “condiciones extraordinarias”. El choque político amenaza con ralentizar entregas vitales en plena emergencia.
Desde Miami, artistas y creadores cubanos impulsan una campaña solidaria para enviar víveres y artículos esenciales a las zonas más afectadas. La movilización de la diáspora busca cubrir vacíos inmediatos mientras se definen mecanismos seguros y verificables de entrega.

