
Panamá se ofreció como sede para facilitar un eventual diálogo entre Cuba y Estados Unidos, en un momento de tensión diplomática regional y bajo el contexto de la 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, que se celebra en la capital panameña.
La propuesta fue expuesta por el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha Vásquez, durante una conferencia de prensa previa al inicio del foro hemisférico. El canciller no ofreció detalles sobre una agenda concreta ni confirmó si La Habana o Washington han aceptado avanzar hacia conversaciones formales, pero dejó clara la disposición de su país a actuar como espacio de encuentro.
“Panamá se ofreció como sede para facilitar un diálogo entre Cuba y Estados Unidos basado en igualdad y respeto mutuo”, señaló Martínez-Acha Vásquez.
La declaración coloca a Panamá en una posición diplomática delicada, en medio de una región marcada por crisis políticas, tensiones migratorias, disputas ideológicas y una relación históricamente conflictiva entre Cuba y EEUU.
Panamá busca colocarse como puente diplomático
El ofrecimiento panameño llega en una semana de alto perfil internacional. La Asamblea General de la OEA reúne en Panamá a ministros, delegaciones, representantes de organismos internacionales y enviados especiales, en un escenario que el gobierno panameño ha intentado presentar como una oportunidad para reactivar el diálogo regional.
Martínez-Acha Vásquez defendió la necesidad de un enfoque diplomático menos rígido y más orientado a resultados. En esa línea, afirmó que la diplomacia debe servir para “promover el entendimiento y a impulsar soluciones graduales” que favorezcan la estabilidad regional y la coexistencia pacífica.
El mensaje evita presentar a Panamá como actor de confrontación directa y lo ubica más bien como posible intermediario. Para los cubanos dentro y fuera de la isla, el punto clave está en si ese ofrecimiento puede traducirse en algún canal real entre La Habana y Washington, o si queda solo como una declaración política dentro de un foro multilateral.
Siete panameños siguen detenidos en Cuba
La referencia a Cuba no apareció aislada. El canciller panameño también recordó su visita a la isla para dar seguimiento al caso de ciudadanos panameños detenidos por las autoridades cubanas.
Según explicó, tres panameñas fueron liberadas gracias a gestiones diplomáticas, mientras otros siete connacionales permanecen detenidos en Cuba.
El caso se remonta al 28 de febrero, cuando un grupo de ciudadanos panameños fue arrestado en la isla. De acuerdo con la información divulgada, enfrentan una posible condena de hasta ocho años de prisión bajo cargos de propaganda contra el orden constitucional.
Las autoridades cubanas los vincularon con pintadas de contenido político. Entre las frases atribuidas al grupo figuran “Abajo la tiranía”, “Comunismo: enemigo de la comunidad” y “Confiamos en Donald Trump, Marco Rubio y Mike Hammer”, en referencia al presidente de EEUU, su secretario de Estado y el embajador estadounidense en Cuba.
El caso añade presión al vínculo bilateral entre Panamá y Cuba, aunque el canciller panameño ha insistido en una vía diplomática y en el respeto a los procedimientos legales de la isla.
Una propuesta sin detalles, pero con peso político
Por ahora, la oferta panameña no implica el inicio confirmado de una negociación entre Cuba y EEUU. Tampoco se ha informado si existe una respuesta oficial de los gobiernos de La Habana o Washington.
Aun así, la declaración tiene peso político porque introduce públicamente la posibilidad de que Panamá actúe como sede neutral para un acercamiento entre ambos países. La relación entre Cuba y EEUU sigue marcada por sanciones, tensiones migratorias, diferencias políticas profundas y una larga historia de negociaciones intermitentes.
El gobierno panameño intenta proyectar una política exterior basada en consensos, estabilidad y cooperación hemisférica. En ese marco, ofrecerse como sede de un diálogo entre Cuba y EEUU refuerza su papel como país puente, aunque el alcance real de la propuesta dependerá de si las partes involucradas deciden mover ficha.