
El Papa Francisco nombró a monseñor Antoine Camilleri como nuevo Nuncio Apostólico en Cuba, lo cual lo convierte en la práctica en embajador del Vaticano ante el régimen castrista, según informa el portal Vatican News.
Camilleri, quien previamente fue subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados, de la Secretaría de Estado del Vaticano, reemplazará a Giampiero Gloder, quien sirvió en Cuba desde 2019 hasta 2024.
Mons. Antoine Camilleri, originario de Sliema, Malta, nació el 20 de agosto de 1965 y se ordenó sacerdote en 1991. Es licenciado en Jurisprudencia y Derecho Canónico, y ha sido parte del servicio diplomático de la Santa Sede desde el 9 de enero de 1999. Su vasta experiencia incluye roles en las Representaciones Pontificias en Papúa Nueva Guinea, Uganda, y en la Sección para las Relaciones con los Estados.
Camilleri también fue nombrado arzobispo titular de Skálholt el 3 de septiembre de 2019 por el Papa Francisco, recibiendo la ordenación episcopal un mes después. A partir del 31 de octubre de 2019, fue designado Nuncio Apostólico en Etiopía y Yibuti, representante especial ante la Unión Africana y delegado apostólico en Somalia.
El nuevo nuncio apostólico en Cuba, además de su vasta experiencia diplomática, es políglota, dominando siete idiomas: italiano, inglés, español, francés, portugués, rumano y ruso. Su nombramiento es el tercer reajuste en las relaciones diplomáticas del Vaticano con La Habana, pues el propio Francisco ya había nombrado a dos embajadores desde que llegó al máximo cargo dentro de la iglesia católica.
Antes de Giampiero Gloder, quien estuvo en el cargo desde 2019 hasta 2024, el puesto fue ocupado por Giorgio Lingua desde 2015 hasta 2019. La designación de Camilleri se enmarca en la continua estrategia del Papa Francisco de fortalecer la diplomacia vaticana en regiones clave del mundo.
¿Cuál es la función de un Nuncio Apostólico del Vaticano?
El Nuncio Apostólico representa al Papa en el país anfitrión, manteniendo relaciones diplomáticas con el gobierno y actuando como mediador en conflictos. Promueve el diálogo interreligioso y la cooperación entre diversas comunidades.
Una de sus funciones clave es la selección y nombramiento de obispos y líderes eclesiásticos, asegurando la implementación de las directrices del Vaticano en la iglesia local. Además, aboga por los derechos humanos, la justicia social y la dignidad humana, representando las posiciones de la Iglesia en asuntos morales y éticos.
Asimismo, proporciona apoyo pastoral y espiritual a la comunidad católica, participando en ceremonias religiosas y promoviendo iniciativas de caridad y servicios sociales. El Nuncio Apostólico también informa regularmente al Vaticano sobre la situación política, social y religiosa del país, ayudando a la Santa Sede a tomar decisiones informadas, y supervisa las actividades de la iglesia local.