
El Papa Francisco sorprendió a una multitud este domingo con su inesperada aparición en la Plaza de San Pedro durante una Misa Jubilar especial, dirigida a los enfermos y trabajadores de la salud, informó AP.
Este momento marcó su primera salida pública desde que fuera dado de alta tras una internación de 38 días en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, ubicado en Roma, donde fue atendido por graves padecimientos en su sistema respiratorio.
Jorge Mario Bergoglio fue trasladado en silla de ruedas hasta el altar de la plaza, mientras cientos de feligreses lo aclamaba con aplausos. “Buen domingo a todos”, dijo al dirigirse a los presentes, mientras realizaba un ligero ajuste a su micrófono para asegurarse de que funcionara adecuadamente.
Aunque su presencia fue breve, el impacto emocional fue profundo. Algunos asistentes exclamaron emocionados: “¡Veo al Papa!”, al observarlo en las pantallas gigantes dispuestas en la plaza.
A pesar de su recuperación, el Papa Francisco continúa bajo tratamiento médico, con tubos nasales para recibir oxígeno suplementario. Según el Vaticano, este tratamiento está siendo ajustado de forma gradual. Además, su médico aclaró que los movimientos limitados en sus brazos son resultado de un traumatismo no especificado que sufrió antes de su hospitalización en febrero.
Durante la Misa Jubilar, Francisco compartió con los asistentes parte de su experiencia con la enfermedad, especialmente su proceso de recuperación. En su homilía, leída por el arzobispo Rino Fisichella, el líder de la Iglesia Católica se refirió a su debilidad física, a su dependencia de los demás y a la importancia de la fe en momentos difíciles. “Es una escuela en la que aprendemos cada día a amar y a dejarnos amar”, dijo reconociendo la fragilidad humana.
En su mensaje, instó a los fieles a no apartar a los frágiles de sus vidas, en un mundo donde muchas veces la enfermedad y la debilidad son invisibilizadas. “No excluyamos el dolor de nuestro entorno. Convirtámoslo, en cambio, en una oportunidad para crecer juntos y cultivar la esperanza”, agregó.
Además, ofreció una bendición especial para los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud, a quienes agradeció por su valiosa labor en condiciones a menudo difíciles y, en ocasiones, peligrosas. “Su misión no es fácil y debe ser apoyada y respetada”, señaló.
Los asistentes quedaron profundamente conmovidos por la inesperada aparición. Pasquale Citrolo, oriundo de Trapani, Sicilia, expresó que verlo fue un regalo que no esperaba: “Fue hermoso, algo completamente inesperado, porque no pensé que vería al Papa. En cambio, nos dio este regalo”. Linda Elezi, de Ancona, también compartió su emoción: “Oramos por él todos los días, y él ora por nosotros, por la paz y por todo el mundo. Ese es el mensaje de nuestra peregrinación de hoy: traer la paz a todo el mundo”, señaló.
El Papa estuvo bajo tratamiento por una bronquitis debido a una infección polimicrobiológica y neumonía bilateral. Durante la hospitalización requirió, en al menos dos ocasiones, ventilación mecánica no invasiva para poder respirar.