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¿Lo va a vender? Régimen lleva un mes sin repartir arroz donado por China

Barco chino cargado de arroz.
Barco cargado de arroz proveniente de China sigue en el muelle. (Foto © Ministerio del Comercio Interior de Cuba- Facebook)

Casi un mes después de su llegada al puerto de La Habana, una parte importante del arroz donado por China a Cuba continúa enfrentando retrasos para su distribución, mientras el 90% de la población cubana pasa hambre en una perpetua y aguda escasez de alimentos.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa las dificultades logísticas internas y las recurrentes críticas sobre el manejo estatal de la ayuda internacional que recibe la Isla.

El Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) difundió recientemente imágenes de la descarga del segundo embarque de arroz enviado por Beijing, presentando el proceso como un avance organizado.

Sin embargo, el cronograma inicial contemplaba completar las operaciones en aproximadamente 10 días, un plazo que terminó multiplicándose casi por tres.

Las autoridades cubanas atribuyeron las demoras a la crisis de combustible y a las restricciones derivadas de las sanciones estadounidenses, argumentando que las dificultades en el transporte han afectado la distribución de alimentos y medicamentos.

Funcionarios del sector insistieron además en que la escasez energética continúa impactando distintas áreas de la economía nacional.

No obstante, más allá de los factores externos señalados por el Gobierno, el episodio vuelve a exponer problemas estructurales que Cuba arrastra desde hace años: una limitada capacidad de transporte, infraestructura deteriorada y una dependencia casi absoluta de las importaciones para garantizar productos básicos de consumo.

El cargamento forma parte de un amplio programa de asistencia aprobado por China para 2026, que incluye decenas de miles de toneladas de arroz y apoyo económico destinado al sector energético.

Durante los últimos años, otros gobiernos y organismos internacionales también han enviado alimentos, medicinas, combustible y ayuda de emergencia a la Isla.

Sin embargo, las donaciones internacionales dirigidas a Cuba han estado rodeadas de cuestionamientos, y más de una vez se ha señalado que parte de la ayuda enviada desde el exterior termina vendida en dólares por el propio régimen en sus tiendas estatales.

Entre las críticas más repetidas también figura la insistencia del Gobierno en centralizar el control absoluto sobre las donaciones, desde la recepción hasta la distribución final.

Organizaciones y observadores han cuestionado durante años la falta de transparencia sobre el destino de esos recursos y los criterios utilizados para su entrega, donde el gobierno incluso ha solicitado a otros países no revelar el destino de sus donaciones.

Mientras tanto, la distribución continúa avanzando lentamente y miles de familias siguen enfrentando dificultades para acceder a alimentos básicos.

La situación resulta especialmente llamativa en un momento en que el arroz —uno de los productos esenciales de la dieta cubana— mantiene precios elevados en el mercado informal, muy lejos del alcance de numerosos hogares.

El caso vuelve a alimentar una pregunta que se ha repetido durante años entre los cubanos: cuánto de la ayuda que llega realmente termina llegando con rapidez a quienes la necesitan y cuánto permanece atrapado entre problemas administrativos, estructuras estatales y una gestión que continúa acumulando cuestionamientos.

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