
La cantante española Pastora Soler aseguró que fue utilizada durante su visita a La Habana en 2018, cuando compartió un almuerzo con Mariela Castro que desató un amplio rechazo por parte del exilio cubano.
En una entrevista concedida al programa El Perro Andaluz de la televisión española, la artista explicó que desconocía el contexto político del encuentro y que aceptó viajar a Cuba por motivos culturales y en respaldo a actividades de la comunidad LGTBI.
Periódico Cubano informó en ese entonces que Soler fue invitada a participar en las Jornadas contra la Violencia de Género y en las celebraciones por el aniversario 30 del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela Castro, hija del expresidente Raúl Castro.
“A mí me llaman para ir a Cuba. Era cuando estaba la prevotación del matrimonio igualitario. A mí nada más que me cuentan eso”, afirmó, además de asegurar que acudió sin cobrar honorarios y motivada por el afecto de seguidores cubanos.
La cantante recordó que miembros de la comunidad LGTBI cubana le hablaban de la popularidad de sus canciones en locales frecuentados por transformistas y personas trans. Aquellas referencias influyeron en su decisión.
Sin embargo, lo que comenzó como una visita cultural terminó convirtiéndose en uno de los episodios más difíciles de su carrera. Soler aseguró que no fue advertida sobre el impacto político de su presencia junto a dicha funcionaria castrista.
“Me tendieron una trampa”, dijo al referirse al almuerzo celebrado en un ático frente al Malecón habanero, donde fue sentada junto a Castro. Escena que se viralizó en redes sociales por medio de una fotografía.
La artista señaló que tampoco conocía la controversia asociada al consumo de langosta en Cuba, un alimento fuera del alcance de la mayoría de la población y vinculado al turismo y a espacios privilegiados.
“Yo soy turista, vengo aquí, me están agasajando porque yo he venido a formar parte de algo sin cobrar. A mí me plantan en esa comida con Mariela Castro al lado, poniéndome langosta, que tampoco sabía yo que la langosta era algo tan controvertido”, recordó.
La fotografía circuló rápidamente en redes sociales y generó críticas, especialmente entre cubanos residentes en Miami. Parte del exilio interpretó la imagen como una muestra de cercanía con figuras vinculadas al poder político en la Isla.
Las repercusiones fueron inmediatas. Apenas dos días después de abandonar Cuba, Soler tenía previsto presentarse en Miami como parte de su gira La Calma, pero el espectáculo fue cancelado.
Más allá de la cancelación, Soler afirmó que el episodio tuvo un fuerte impacto emocional. “Me quedé traumatizada porque creo que es la primera vez en mi vida que he tenido haters”, confesó.
La avalancha de mensajes ofensivos la llevó a retirarse temporalmente de las redes sociales. Según relató, recibió insultos y acusaciones de simpatizar con el comunismo. “Me llamaban de todo. Comunista, roja y perra, me han dicho de todo a raíz de eso”, señaló.
Aunque han pasado varios años desde aquella visita, la intérprete aseguró que todavía recibe mensajes relacionados con la fotografía. El episodio continúa siendo una de las experiencias más amargas de su trayectoria.