
La familia de Geraldo Lunas Campos, un cubano de 55 años fallecido el 3 de enero mientras permanecía bajo custodia migratoria en El Paso, Texas, presentó una demanda por más de un millón de dólares contra cuatro guardias y tres compañías vinculadas con el centro de detención.
Los demandantes alegan que el hombre murió tras ser sometido por la fuerza y que las empresas responsables desatendieron su condición psiquiátrica.
La reclamación fue registrada en un tribunal estatal del condado de El Paso. The Washington Post dio a conocer el proceso el 2 de julio. El documento atribuye el fallecimiento a una inmovilización violenta y denuncia fallas en la capacitación y supervisión del personal.
Los acusados incluyen a cuatro agentes de seguridad, Acquisition Logistics, antigua administradora de Camp East Montana; Akima Global Services, compañía que contrataba a los guardias; y Nana Regional Corp., empresa matriz de Akima.
Autopsia determinó que el fallecimiento fue un homicidio
La Oficina del Médico Forense del Condado de El Paso estableció que Lunas Campos murió por asfixia debido a la presión ejercida sobre su cuello y torso. El informe clasificó la muerte como homicidio.
La conclusión forense se aparta de la explicación inicial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La portavoz Lauren Bis aseguró que el detenido “intentó quitarse la vida” y que “el personal de seguridad intervino de inmediato para salvarle la vida”.
Un migrante que compartía celda con el cubano ofreció otra versión. Según declaró al periódico estadounidense, los trabajadores rechazaron varias solicitudes para entregarle sus medicamentos durante la jornada en que ocurrió el altercado.
La demanda denuncia fuerza excesiva y falta de atención médica
El expediente judicial indica que cuatro guardias derribaron a Lunas Campos y lo mantuvieron boca abajo. Pese a sus reclamos, la presión habría continuado.
“Los guardias siguieron sujetándolo en el suelo, ejerciendo presión sobre su cuello y pecho hasta que su cuerpo quedó flácido”, señala la demanda.
Lunas Campos sufría trastorno bipolar y ansiedad. Necesitaba antidepresivos desde antes de ingresar en Camp East Montana, en septiembre de 2025. Agentes del ICE lo habían arrestado dos meses antes en Nueva York.
Un expediente médico de 279 páginas recoge varias irregularidades. En noviembre pasó cuatro días sin tratamiento. Tres meses antes de fallecer, fue encontrado en aislamiento con una sábana alrededor del cuello. Los especialistas evaluaron enviarlo a una institución psiquiátrica, pero el traslado nunca ocurrió.
FBI mantiene abierta la investigación sobre Camp East Montana
El FBI asumió la investigación en enero. El director interino del ICE, Todd Lyons, confirmó ante el Congreso el 16 de abril que el caso había sido remitido a esa agencia.
En marzo, el DHS canceló el contrato de Acquisition Logistics y entregó la administración del centro a otro operador. Un juez federal también suspendió la deportación de dos testigos para que puedan comparecer durante el proceso.
Según The Washington Post, al menos 20 personas han muerto este año en instalaciones del ICE. La cifra podría convertirse en el mayor total anual registrado. La ACLU y otras organizaciones presentaron además una demanda colectiva por las condiciones existentes en Camp East Montana.
Bis sostuvo que “esta es una investigación en curso y próximamente se darán a conocer más detalles. El ICE investiga las circunstancias de todas las muertes ocurridas bajo custodia”.