
El Banco Popular de Ahorro inició en Manzanillo, Granma, una prueba piloto que permite a jubilados cubanos cobrar sus pensiones en negocios privados contratados por el sistema bancario para reducir las aglomeraciones y facilitar el acceso al efectivo.
La iniciativa comenzó el 16 de julio y cuenta con la coordinación del Banco Central de Cuba y actores económicos no estatales. El mecanismo ofrece una alternativa a las sucursales bancarias, donde los adultos mayores suelen enfrentar largas colas.
Según fuentes consultadas por Periódico Cubano, los beneficiarios reciben una fecha específica para acudir al establecimiento asignado. El servicio se presta, por lo general, durante la tarde, cuando el negocio dispone de suficiente efectivo para completar los pagos.
Juan Celedonio Cedeño López, jubilado del Ministerio del Interior y uno de los primeros usuarios, afirmó que el nuevo sistema reduce el tiempo de espera y evita la concentración de personas en un mismo lugar.
El banco acredita el dinero al establecimiento
El procedimiento utiliza una nómina con los datos de cada pensionado, explicó Ernesto Ramos, gerente comercial de la sucursal 7552 del Banco Popular de Ahorro.
La entidad bancaria acredita de forma digital el importe correspondiente en la cuenta del negocio participante. Después, el establecimiento entrega en efectivo la pensión al beneficiario.
El sistema permite a los jubilados cobrar en puntos más cercanos a sus viviendas. También disminuye la cantidad de clientes que deben atender las sucursales durante las jornadas de pago.
Los negocios recuperan de inmediato el dinero entregado mediante la acreditación bancaria. Esta fórmula depende, sin embargo, de que los establecimientos tengan suficiente efectivo disponible para responder a la demanda.
Comercios reciben una comisión por cada pago
Los actores privados reciben una comisión de un peso por cada transacción, además del 0,25 % del importe entregado al jubilado, como parte del programa denominado caja extra.
Las autoridades presentan el modelo como una vía para modernizar el sistema de pagos y aliviar la escasez de efectivo, un problema que ha limitado las operaciones de bancos y cajeros automáticos en varias provincias.
Además de Manzanillo, la experiencia se desarrolla en los municipios habaneros de Playa, Plaza de la Revolución y Habana Vieja. Los trabajadores participantes aseguran que el objetivo es ofrecer una atención más cómoda a las personas de avanzada edad.
El Banco Central podría extender el modelo a otras provincias si la prueba ofrece resultados favorables. La medida descongestiona las sucursales, pero también traslada a negocios privados parte de una responsabilidad que tradicionalmente correspondía al sistema bancario estatal.

