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Perfiles falsos en redes implican a Sandro Castro para cometer fraudes digitales

Sandro Castro desata indignación “Beban como si no hubiera mañana” mientras Cuba enfrenta apagones y escasez
El cubano denuncia que su imagen está siendo utilizada sin permiso. (Captura de pantalla © Sandro Castro – Instagram)

Sandro Castro, nieto del fallecido dictador cubano Fidel Castro, denunció este fin de semana el uso fraudulento de su identidad en Facebook para estafar a usuarios con fines delictivos, en un mensaje difundido a través de Instagram, su canal principal de comunicación.

La declaración apareció en una historia publicada en su perfil oficial de Instagram. “Déjame dejarme de juegos y ponerme en seriedad”, expresó Castro antes de advertir: “Hay cuentas de Facebook haciéndose pasar por mí, engañando, estafando… Yo solamente tengo la cuenta de Instagram”.

El joven, que se ha convertido en una polémica figura del ecosistema digital cubano, también pidió desconfiar de perfiles en Twitter que no estén vinculados directamente desde su biografía en Instagram, donde también enlaza a su cuenta en TikTok.

Aunque evitó especificar el tipo de fraude o los mecanismos empleados por los responsables, su intervención apunta a un problema creciente en la esfera digital cubana: la proliferación de suplantaciones de identidad en plataformas sociales, en especial Facebook, la más usada en la Isla por personas con acceso limitado a Internet.

En los últimos años, se han registrado múltiples casos en los que se utilizan imágenes y nombres de figuras públicas para captar la atención de usuarios y manipularlos. Entre las víctimas figuran personalidades como el exatleta Javier Sotomayor y la cantante Dianelys Alfonso, conocida como La Diosa.

En la mayoría de los casos, los suplantadores crean perfiles que imitan con precisión las cuentas originales, desde las fotos de perfil hasta los textos compartidos, y luego entablan conversaciones privadas con sus víctimas para obtener beneficios económicos u otro tipo de información sensible.

En el contexto cubano, donde muchos ciudadanos acceden a Internet de forma intermitente y con recursos limitados, este tipo de engaños encuentra terreno fértil. La falta de verificación en redes sociales como Facebook, sumada a la escasa educación digital y la ausencia de mecanismos efectivos de denuncia, facilita la acción de estos grupos.

Sandro Castro, privilegiado por su apellido y conocido por su contenido en redes y ser el dueño del bar habanero EFE, vuelve a ser noticia, esta vez no por sus polémicas publicaciones o apariciones públicas, sino por un tema que trasciende su figura.

Su denuncia revela una arista más del entorno digital cubano: un espacio donde conviven el espectáculo, la desinformación y los delitos informáticos, muchas veces sin consecuencias legales claras.

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