
Residentes de varios barrios de La Habana denunciaron en los últimos días una presunta proliferación de chinches que ha obligado a algunas familias a desechar colchones y muebles, en medio del deterioro de los servicios públicos y la falta de productos para combatir la infestación.
Según las fuentes consultadas por Periódico Cubano varios ciudadanos mencionan zonas como Lawton y El Vedado, como los más críticos. Testimonios difundidos en redes sociales aseguran que el problema también habría aparecido con anterioridad en Santiago de Cuba, Sancti Spíritus y Holguín.
Algunos afectados afirman que han sacado sus pertenencias a la calle o las han quemado para impedir que los insectos continúen propagándose dentro de las viviendas.
Hasta el momento, el contenido divulgado no incluye un informe oficial sobre la magnitud del brote, el número de hogares afectados ni las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias.
Escasez y apagones dificultan la respuesta
Las familias señalan que la falta de insecticidas eficaces representa uno de los principales obstáculos. La escasez impide aplicar tratamientos constantes y obliga a recurrir a métodos domésticos que no siempre eliminan la plaga.
La inestabilidad del suministro de agua complica el lavado frecuente de sábanas, ropa y otros textiles. A este problema se suman los apagones prolongados, que dificultan secar las prendas a temperaturas elevadas.
El control de las chinches requiere higiene continua, tratamientos especializados y seguimiento. Sin esos recursos, los insectos pueden permanecer ocultos en colchones, muebles, grietas y objetos personales.
Los residentes también relacionan el deterioro sanitario con la acumulación de basura y la irregularidad en la recogida de desechos en varias comunidades de la capital.
Una crisis que supera el ámbito doméstico
Aunque las chinches no dependen exclusivamente de la basura para reproducirse, la falta de limpieza urbana y el deterioro ambiental reflejan las limitaciones existentes para enfrentar plagas y otros riesgos sanitarios.
Especialistas advierten que estas infestaciones pueden causar picaduras, molestias físicas, falta de sueño y afectaciones emocionales. Su eliminación también supone gastos elevados para las familias, unido a la crisis y escasez de medicamentos para tratar este padecimiento.
La situación adquiere mayor gravedad en Cuba porque muchas personas carecen de recursos para sustituir colchones, comprar insecticidas o contratar servicios profesionales de fumigación.
Mientras aumentan las denuncias, los vecinos esperan una respuesta institucional. El brote expone cómo la falta simultánea de agua, electricidad, productos básicos y recogida estable de basura reduce la capacidad de las familias para enfrentar un problema sanitario dentro de sus hogares.