
La reconocida poetisa cubana Isabel Mendoza, famosa por su contribución literaria y cultural a lo largo de los años, se ha visto obligada a pedir limosna en las calles de Santiago de Cuba para poder alimentar a su esposo enfermo.
Este desgarrador episodio, documentado por el activista social Yasser Sosa Tamayo, refleja la profunda crisis social que atraviesa la isla y cómo los artistas y ciudadanos vulnerables se ven despojados de sus derechos más básicos.
Sosa, conocido por su trabajo en defensa de ancianos y personas de bajos recursos, compartió la triste historia en sus redes sociales, destacando la paradoja de ver a una figura literaria como Mendoza, quien ha dedicado su vida a la poesía y la cultura, enfrentando una situación de extrema pobreza.
“Hoy vi a la poesía pidiendo limosna. No es una metáfora. Es Isabel Mendoza”, escribió Sosa en su publicación.
La imagen que describe el activista es dura: Mendoza, con su ropa desgastada por el tiempo, caminaba por las calles de la ciudad contando monedas para poder darle de comer a su esposo, quien se encuentra enfermo.
Esta escena resalta la contradicción entre la riqueza cultural de Cuba y la pobreza extrema de muchos de sus artistas, dejando al descubierto las carencias en la atención a los sectores más vulnerables del país.
Sosa subraya que la situación de Mendoza no es un caso aislado, sino que refleja un “fracaso colectivo”.
“Mientras muchos comparten poemas en redes, la mujer que los escribe cuenta centavos en la acera”, señala el activista, sugiriendo que la pobreza que enfrenta Mendoza no es solo un problema personal, sino un síntoma de una crisis más amplia que afecta a la sociedad cubana.
La poetisa, lejos de pedir lástima, solicitó ayuda concreta. “Pidió tiempo. Pidió fuerza. Pidió que su esposo pudiera cenar”, dijo Sosa, destacando la dignidad de Mendoza al enfrentar su situación con serenidad.
En el video que acompañó su publicación, se puede ver cómo Sosa le entrega una bolsa con alimentos y una rosa como símbolo de respeto, destacando que la cultura no debe ser desechable.
El gesto simbólico de la rosa, entregada por Sosa, no solo fue un regalo, sino un recordatorio de que la dignidad de Mendoza permanece intacta, a pesar de las adversidades.
“La rosa no fue adorno. Fue respeto”, explicó Sosa, resaltando la importancia de recordar que la cultura y la dignidad humana no deben ser olvidadas.
El video muestra un emotivo momento entre ambos, con Mendoza sonriendo y mostrando que, aunque la vida le ha puesto obstáculos, su voz y su creatividad siguen intactas.
Sosa concluyó con una reflexión profunda: “Un país que deja a sus poetas en la calle no está en crisis económica. Está en crisis moral… porque cuando la belleza mendiga, algo profundo se está pudriendo”.
Este relato pone en evidencia la creciente crisis humanitaria en Cuba, especialmente para los artistas y personas mayores que se ven forzados a depender de la solidaridad privada debido a la falta de apoyo estatal.
La situación de Isabel Mendoza es un reflejo de las desigualdades y la negligencia por parte del gobierno cubano en el cuidado de los más vulnerables.

