
Según fuentes anónimas del medio especializado POLITICO, Estados Unidos ha enviado espías y agentes a Cuba en los últimos meses como parte de sus recursos de inteligencia relacionados con la creciente presión de la administración de Donald Trump.
Periódico Cubano revisó un reportaje de ese medio de comunicación en el que ofrecen sus declaraciones dos personas familiarizadas con los planes de Washington hacia la Isla, enfocados en forzar cambios profundos en el régimen castrista o acelerar su salida del poder.
El aumento de las operaciones podría servir para múltiples objetivos, desde ampliar la recopilación de información sobre el gobierno cubano hasta identificar funcionarios o ciudadanos dispuestos a colaborar con EEUU.
Una de las fuentes consultadas consideró incluso que esta actividad podría convertirse en un paso previo a una eventual operación militar, aunque advirtió que no existen detalles claros sobre una acción de ese tipo.
Los entrevistados evitaron precisar la magnitud del despliegue, las operaciones desarrolladas o las agencias involucradas en el espionaje. Una fuente explicó que ofrecer detalles podría poner en riesgo actividades de inteligencia sensibles.
La segunda fuente describió lo ocurrido como un incremento de la “presencia” de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en Cuba, pero sin revelar cuándo comenzó exactamente este plan.
Las operaciones de inteligencia estadounidense en territorio cubano no constituyen un fenómeno nuevo. Washington ha desarrollado durante décadas actividades de este tipo en la Isla, al igual que ocurre en numerosos países.
Sin embargo, según el reporte, la capacidad de trabajo de la CIA y otras agencias en Cuba se había reducido durante los últimos años, en parte por la disminución de personal relacionada con los incidentes conocidos como “síndrome de La Habana”.
La CIA utiliza diferentes métodos para recopilar información. Entre ellos se encuentran ciudadanos extranjeros reclutados como agentes, oficiales estadounidenses encargados de establecer redes de fuentes y herramientas tecnológicas.
Una de las fuentes describió la expansión de los recursos de inteligencia como un paso táctico que podría facilitar una eventual incursión estadounidense. Las operaciones militares suelen estar precedidas por un aumento de la recopilación de inteligencia destinada a identificar objetivos y evaluar capacidades.
La segunda fuente afirmó que Trump todavía “prefiere la diplomacia” para conseguir esos cambios. Según explicó a POLITICO, la administración recurrirá a “todas las herramientas convencionales”, incluidos los recursos disponibles dentro de la comunidad de inteligencia, para aumentar la presión sobre las autoridades cubanas.
La Casa Blanca mantiene simultáneamente otros frentes internacionales, incluida la guerra con Irán. Sin embargo, una de las personas consultadas sostuvo que Washington no considera necesario resolver ese conflicto antes de avanzar en su estrategia hacia Cuba.
La misma fuente destacó el papel del secretario de Estado, Marco Rubio, al señalar que Cuba representa una “enorme prioridad” para el jefe de la diplomacia estadounidense. Rubio, de origen cubano, mantiene una participación directa en la política de Washington hacia La Habana y también ha seguido de cerca los acontecimientos relacionados con Venezuela.
Los últimos movimientos de EEUU relacionados con Cuba
Uno de los episodios más significativos ocurrió en mayo, cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para transmitir directamente a representantes del gobierno cubano la posición de la administración Trump.
El mensaje planteaba la posibilidad de abordar cuestiones económicas y de seguridad, pero condicionaba cualquier entendimiento a la implementación de cambios fundamentales en Cuba.
Días después, el Departamento de Justicia presentó cargos contra el expresidente Raúl Castro y otros cinco acusados por su presunta responsabilidad en el mortal derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate en febrero de 1996.
Las señales de presión también han aumentado desde el Departamento de Estado. La dependencia publicó recientemente el documento “Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI”, dedicado a acusar al régimen cubano de décadas de actividades contra los intereses estadounidenses y de exportar su influencia ideológica fuera de la Isla.
La CIA declinó comentar sobre el supuesto incremento de sus operaciones en Cuba. La Casa Blanca, la Agencia de Inteligencia de la Defensa y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional tampoco respondieron a las solicitudes de POLITICO.