
Por 100.000 dólares se oferta una finca situada a la salida de El Cano, en las afueras de La Habana, con 3,50 hectáreas de tierra en propiedad, dos viviendas, garaje, cisterna, una pequeña piscina y áreas con árboles frutales.
De acuerdo con las publicaciones en redes sociales, la propiedad se intenta vender desde hace cinco meses. Hasta el momento no aparece un comprador.
Si se toma como referencia un tipo de cambio informal de 515 pesos cubanos (CUP) por dólar, los 100.000 dólares que piden por la finca equivalen a 51,5 millones de CUP. Esa cifra coloca la propiedad fuera del alcance de la mayoría de los residentes en la Isla.
Con un salario mensual medio de 6.000 CUP, un trabajador estatal necesitaría más de 8.500 meses de ingresos íntegros, es decir, más de 700 años, para reunir ese monto sin gastar un peso.
El contraste revela que la oferta no parece pensada para compradores que dependen de ingresos en moneda nacional, sino para un inversionista extranjero o para alguien con acceso a capital en divisas.
El terreno equivale a 35.000 metros cuadrados y el valor aproximado es de 2,86 dólares por metro cuadrado. La propiedad combina espacios residenciales y terreno abierto.
Cuenta con frutales de mango, guayaba, limón, aguacate, coco, naranja agria, cereza y guanábana. También tiene plátano burro, de fruta y macho. Esa combinación sitúa la oferta como una propiedad amplia, con uso residencial y terreno aprovechable en las afueras de la capital.
Las imágenes muestran una finca con abundante vegetación, pasillos de hormigón, jardín frontal y zonas de césped, además de áreas que podrían destinarse a cultivo, recreación u otros usos, según el interés de quien la adquiera.
La casa principal consta de dos habitaciones, dos baños, sala, cocina-comedor, portal y una terraza amplia. También dispone de garaje, cisterna y una pequeña piscina, elementos que forman parte de la estructura central del inmueble anunciado.
Las fotografías enseñan una vivienda de una planta con espacios funcionales. Se observan habitaciones amuebladas, una sala con sofá, ventanas amplias y una cocina alargada con fregadero, meseta revestida en azulejos y gabinetes de madera. Algunas áreas muestran señales de uso.
Además de la casa principal, la finca incluye una segunda vivienda más pequeña. Esa edificación cuenta con tres habitaciones, cada una con su baño, así como una pequeña sala-cocina y portal, según la descripción de la oferta.
En las imágenes publicadas también aparece una terraza o área techada con columnas, mesa y sillas, así como espacio de parqueo. En otra zona del patio se ven muebles metálicos, un columpio y una estructura lateral que puede utilizarse para almacenamiento o sombra.
La piscina o estanque de concreto que figura en las fotos está vacía y pintada de azul claro, pero con una leve reparación serviría para refrescar de los intensos calores en la Isla.
El conjunto exterior se completa con árboles altos, palmas, plantas ornamentales y una extensión de terreno abierta alrededor de las edificaciones.