
La crisis energética en Cuba se agudizó en horas recientes con la salida del sistema de la última unidad que quedaba en funcionamiento en la Termoeléctrica Antonio Maceo (Renté), ubicada en Santiago de Cuba. Según la Unión Eléctrica, la unidad No.6 sufrió una avería imprevista y se suma a la paralización del resto de las unidades que estaban en mantenimiento.
De tal forma, el déficit estimado para el horario pico nocturno del 1 de abril es de 1.580 MW. La cifra es más de la mitad de la demanda estimada, que se irá incrementando en las próximas semanas en la medida que suban las temperaturas por el calor del verano tropical.
Esta nueva avería en Renté es la segunda ocurrida en poco más de una semana. El 25 de marzo, luego de una rotura similar, la unidad 6 había sido reparada y puesta en marcha. Sin embargo, el mantenimiento en curso y los fallos sucesivos demuestran las dificultades para estabilizar la producción eléctrica en la Isla.
Además de la parada de Renté, el sistema eléctrico cubano enfrenta otras complicaciones. La UNE ha informado que otras plantas, como la de Mariel, están bajo revisión, y aunque se prevé que algunas unidades entren en operación, la falta de certeza sobre su funcionamiento genera más incertidumbre. Este déficit se suma a la ya sobrecargada infraestructura energética del país, que sigue sin lograr una mejora significativa.
En redes sociales, los ciudadanos cubanos han expresado su frustración ante la crisis eléctrica, que parece no encontrar solución. Comentarios en plataformas como Facebook muestran cómo el pueblo está viviendo una creciente desesperación, con muchos denunciando la falta de información precisa y la desigualdad en los cortes de luz.
En ciudades como Mayabeque, por ejemplo, los apagones llegan a superar las 15 horas, lo que dificulta el día a día de los habitantes, sobre todo aquellos que dependen de la electricidad para sus actividades laborales o domésticas.
Los usuarios cuestionan además la eficacia de las inversiones en energía solar, señalando que, a pesar de la instalación de parques fotovoltaicos, los apagones siguen siendo frecuentes y severos. Las expectativas no se cumplen y la población se enfrenta a un panorama donde la electricidad es un bien escaso y, en muchas ocasiones, impredecible.
La falta de electricidad afecta gravemente a los cubanos en su vida cotidiana. En muchas viviendas, la gente debe adaptarse a la falta de corriente, usando métodos alternativos de cocina como carbón o leña. Este tipo de medidas no solo incrementan la carga laboral en el hogar, sino que también tienen repercusiones en la salud y el bienestar de los ciudadanos, especialmente en contextos donde el calor y la humedad dificultan aún más la situación.
La continuidad de los cortes ha llevado a que la crítica social se intensifique, reflejando un descontento generalizado con la administración de los recursos energéticos del país. La población ya no solo cuestiona la eficiencia de la UNE, sino que también pone en duda la transparencia de los informes oficiales sobre la capacidad real del sistema eléctrico cubano.
Con las altas expectativas puestas en los parques solares fotovoltaicos, muchos se preguntan por qué el déficit de energía sigue siendo tan alto. A pesar de que algunos de estos parques están generando energía, la situación no mejora. El hecho es que estos emplazamientos no tienen batería para acumular la energía generada durante los momentos de mayor irradiación solar.
Es evidente que el modelo actual de gestión energética de Cuba no ha logrado adaptarse a las crecientes demandas del país. La inestabilidad del servicio eléctrico, combinada con los fallos técnicos recurrentes, refleja una profunda crisis que no parece tener solución inmediata. El gobierno parece indicar que cada cubano se compre una planta eléctrica de emergencia de uso doméstico. Sin embargo, para que funcione hay ponerle gasolina, un combustible que escasea en todo el país.
La Empresa Eléctrica de La Habana anunció la obligatoriedad de que los cubanos propietarios de una planta eléctrica acudan a censar el equipo para que luego tengan derecho a entrar a una cola virtual en la aplicación Ticket para comprar gasolina en los servicentros destinados para tales efectos.


ten verguenza y di que es por culpa de los ases… de los castros y su pandilla no sean tan cobardes