
El portaaviones más grande de Estados Unidos, el USS Gerald R. Ford, arribó al Mar Caribe este domingo para sumarse al despliegue militar cerca de Venezuela, con el fin de frenar el tráfico de drogas en la región.
Hace unos días se informó sobre su llegada a la zona del Comando Sur, fuerza militar de EEUU posicionada en Latinoamérica, pero no se había indicado dónde estaba posicionado.
La imponente embarcación ahora es parte de la denominada operación “Lanza del Sur”, anunciada recientemente por el secretario del Departamento de Guerra, Pete Hegseth, para proteger a EEUU del tráfico de drogas proveniente de Latinoamérica.
El referido navío acompañado de un grupo de ataque que incluye aviones de combate y destructores de misiles guiados, transitó el Paso de Anegada, cerca de las Islas Vírgenes Británicas, como parte de su misión.
Con el arribo del portaaviones, alrededor de 12.000 soldados se encuentra distribuidos en casi una docena de barcos en la región. Además, también se realizan tareas similares en el Pacífico Oriental.
Los navíos estadounidenses han realizado al menos 20 ataques contra pequeñas embarcaciones acusadas de transportar drogas, principalmente fentanilo y cocaína. El saldo de estas agresiones suma la muerte de 80 presuntos traficantes.
Mientras el presidente Donald Trump y sus aliados insisten en que el objetivo es atacar las rutas del narcotráfico, algunos expertos consideran que el USS Gerald R. Ford no está diseñado para combatir directamente a los cárteles.
Más bien, el mensaje parece dirigido a Venezuela y su presidente Nicolás Maduro, quien ha sido acusado por EEUU de colaborar con organizaciones narcotraficantes como el Cártel de los Soles y el Tren de Aragua.
Ante esta situación, Maduro hizo un llamado a la paz en medio del incremento de la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, una medida que tiene como objetivo combatir el tráfico de drogas proveniente de su país.
Durante una marcha de apoyo a su gobierno en Caracas, el mandatario, acusado de fraude electoral para mantenerse en el poder, instó tanto a los estadounidenses como a los venezolanos a unirse en pro de la paz en el continente, advirtiendo sobre las “guerras eternas” e “injustas” que, según él, podrían desatarse si no se actúa con responsabilidad.
Su mensaje, pronunciado como una súplica, reflejó su creciente temor de perder el control del poder, especialmente en el contexto de las operaciones de Washington en la región.
No se puede olvidar que Maduro enfrenta cargos por conspiración para traficar cocaína hacia EEUU, lo que ha provocado que se ofrezca una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a su captura.
“Mi mensaje es: ¡Sí, paz! ¡Sí, paz!”, exclamó Maduro, dirigiéndose directamente a Donald Trump. En sus declaraciones, recordó los conflictos prolongados como los de Libia y Afganistán, que han dejado profundas huellas en la historia reciente de la geopolítica mundial.
Recientemente, el régimen venezolano ordenó una “movilización masiva” de tropas y recursos, la mayoría de ellos obsoletos o de origen ruso. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció la realización de ejercicios militares enfocados en “enfrentar amenazas imperialistas”, los cuales incluyeron fuerzas aéreas, navales, terrestres y de misiles.
Las imágenes divulgadas por los medios oficiales mostraron a militares y civiles participando en entrenamientos en diversas regiones del país, así como a Padrino junto a un sistema de misiles antiaéreos en Caracas.