
El portaaviones más grande de Estados Unidos, el USS Gerald R. Ford, ingresó este martes al área de responsabilidad del Comando Sur (USSOUTHCOM) para unirse a las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe y América Latina, informó Telemundo 51.
El despliegue de fuerzas estadounidenses en el Caribe se realiza en apoyo de las misiones ordenadas por el Departamento de Defensa y las prioridades presidenciales, con el objetivo de proteger la seguridad y estabilidad en el hemisferio occidental, según un comunicado oficial.
Aunque no se ha precisado la ubicación exacta del portaviones, el área de responsabilidad de USSOUTHCOM incluye aguas adyacentes a América Central y del Sur, y el Mar Caribe, zonas clave en las operaciones contra el narcotráfico.
La presencia del USS Gerald R. Ford en la región sigue una directiva del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien instruyó al grupo de ataque del portaaviones para que apoyara los esfuerzos para desmantelar organizaciones criminales y combatir el narcoterrorismo.
“La presencia reforzada de fuerzas estadounidenses aumentará nuestra capacidad para detectar, monitorear y desarticular actores y actividades ilícitas que amenazan la seguridad de EEUU y la estabilidad en la región”, destacó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell.
Con más de 4.000 marineros y decenas de aeronaves tácticas a bordo, el USS Gerald R. Ford tiene la capacidad de llevar a cabo operaciones sostenidas en el mar, lo que otorga a los comandantes de combate y líderes civiles de EEUU una herramienta clave para proyectar poder en la región.
El grupo de ataque se unirá a otras fuerzas ya desplegadas en el área, incluido el Grupo Anfibio de Preparación Iwo Jima y unidades expedicionarias de infantería de marina. Juntas, estas fuerzas conformarán un Grupo de Tareas Conjunto para derrotar y desmantelar redes criminales que operan a lo largo de las fronteras y los dominios marítimos compartidos.
El grupo de ataque del USS Gerald R. Ford incluye destructores de misiles guiados, escuadrones de caza y ataque aéreo, unidades de ataque electrónico y fuerzas de combate antisuperficie, entre otros activos de combate.
Estos elementos mejorarán las capacidades de defensa y de ataque de las fuerzas estadounidenses, permitiendo una respuesta más efectiva ante las amenazas que se presentan en las aguas del Caribe y el Pacífico.
Hegseth anunció ayer lunes un nuevo ataque contra embarcaciones acusadas de transportar drogas, que dejaron seis personas muertas en dos barcos en el oriente del océano Pacífico.
Este despliegue se produce en un contexto de creciente tensión entre EEUU y Venezuela. La administración del presidente Donald Trump acusa al régimen de Nicolás Maduro de encontrarse vinculado con organizaciones internacionales como el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua.
Washington ha intensificado sus esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico, especialmente en el Caribe, y ha utilizado la presión diplomática y económica contra el chavista.
El presidente Trump, en una reciente entrevista en el programa 60 Minutes, afirmó que los días de Maduro están contados, al tiempo que EEUU continúa con sus operaciones en la región y una recompensa de 50 millones de dólares permanece vigente por información que lleve a la captura del presidente venezolano, acusado de conspiración para traficar drogas hacia la nación norteamericana.